NO ESPERES A QUE PASE LA TORMENTA. CONVIÉRTETE EN ELLA


Aprende a bailar bajo la lluvia. Si tú no te amas, nadie te amará. No juzgues. Deja de sufrir. Sonríe. Vive el presente. Respétate. Sé valiente. No vayas de víctima. Trátate con ternura. Acepta. Perdona. Fluye. Desapégate. Suelta. Y sobretodo, sé Feliz.

Sí, vale. Pero “mientras”, ¿qué hago?

Y esto (que para mí es lo más importante), es lo que se nos olvida explicar.

El aprendizaje, de cualquier cosa, lleva su tiempo. Nos cuentan lo que es la Iluminación. La Paz. La Consciencia. El Éxtasis. El Cielo. Hasta lo que es el Amor (aunque sea a través de lo que no lo es). Nos dicen cómo llegar hasta él. Qué hay que hacer y dejar de hacer para alcanzarlo. El para qué hemos venido. Cuál es el mejor camino para caminar. Qué herramientas utilizar. Qué técnicas practicar. Qué clase de sentires sentir y qué tipo de pensamientos pensar.

Que sí. Que también. Pero “mientras”, ¿qué hago?

Creemos que ese estado de levitación físico-mental-emocional-espiritual es nuestro destino. Nuestro objetivo. Y aunque desde un punto de vista muy ‘elevado’ sí lo es, Aquí y Ahora, abajo, en la Tierra que pisan nuestros pies, con el disfraz de nuestro nombre y apellidos tan bien cosido a nuestra piel, en este lugar llamado Vida, el único propósito a lograr es VIVIR lo que me está sucediendo. Punto.

¿Cómo aprende a volar una mariposa? ¿Cómo aprende a caminar un bebé? ¿Cómo aprende a florecer una rosa? No aprende. Simplemente, lo hace. Hay una ‘fuerza’ que le lleva a realizar ese movimiento. A ‘realizarse’. Un Silencio que le indica hacia dónde dirigirse y de qué manera hacerlo. Es como si ya nacieran sabiendo. No necesitan que nadie les guíe. Les asesore. Les aconseje. Les ordene y mande. No. Lo saben sin saber que lo saben. No son conscientes de su sabiduría innata. No se preguntan ‘si por aquí o por allá’. Si tendrán éxito o fracasarán. Sencillamente, HACEN. Actúan. Accionan. Y vuelan, caminan y florecen.

Pero a nosotros nos mal-enseñan desde que nacemos (incluso antes) el quién, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué de nuestra vida. Creyendo que eso es lo correcto. Que nosotros solos no podremos (adiós al Poder) y que no estamos preparados para ello (adiós a la Confianza). Y esas supuestas enseñanzas, poquito a poco, van tapando ‘lo que ya sabemos que no sabemos’ hasta que lo dejamos de ‘ver’. Hasta que nos convertimos en unas marionetas de nuestras propias creencias. Reaccionando continuamente para conseguir lo que nos han metido en la cabeza (y en el corazón) que es lo que debemos hacer, sentir y ser (incluidas las metas espirituales): un matrimonio con hijos, un buen trabajo (buen=estable, indefinido), una casa con piscina, un status, una marca, una empresa, un físico, miles de seguidores, un estado meditativo permanente, la iluminación bla bla bla.

Y nos olvidamos de lo que queremos nosotros. De lo que de VERDAD anhelamos. Y lo olvidamos porque no somos capaces de Sentirnos porque nos dijeron que ‘sentir era peligroso’ porque alguien en alguna ocasión sufrió al hacerlo y así nos lo transmitió de generación en generación. Y el miedo tomó el control. Y desde entonces, lleva el mando y hace con nosotros lo que le da la gana. 

En SENTIR está la clave del ‘mientras’. 

La vida no se para hasta que tú aprendes a vivirla como ‘Dios manda’. La vida nunca muere. Si no, no sería vida… Está latiendo a cada instante. Ya estés riendo, llorando, meando, cagando, comiendo, follando, respirando, escribiendo, bailando, cantando o amando. No se detiene. No hay publicidad. No se toma un descanso. 

Queremos decirle a la vida cómo tiene que vivirse. ¿No te parece ridículo? Es como decirle a la nota ‘Do’ cómo tiene que sonar para que suene como ‘Do’. Cuando no puede sonar de otra manera porque YA es ‘do’. 

Pues eso mismo, hacemos con nosotros. Decirnos cómo tenemos que ser para Ser.

Que sí. Que podemos desaprender. Que podemos recordar. Pero eso no quiere decir que no estemos Siendo, sintiendo y viviendo ya.

Alguien me preguntó una vez, en una conversación sobre cuál es nuestra ‘misión’:

  • ¿Pero cómo sé si éste es mi camino? Le dije: Porque lo estás caminando. No hay otro.

Y es así de simple. El problema es que queremos el de la ‘vecina’, que es muy feliz y yo también quiero serlo. No lo aceptamos. Luchamos contra él. Y él, somos nosotros.

Otra cosa es que si hay algo en nuestra vida que no nos gusta y podemos cambiarlo, no lo hagamos por miedo. Ahí, ‘el camino’ no tiene nada que ver. Aunque esa decisión de ‘no hacer’ forme parte también de él. 

No eres un árbol, muévete.

Tu camino. Tu destino. Tu propósito. Tu misión es donde estás ahora. ¿Cómo vas a caminar por un camino que no es tuyo? Si estás ahí, es por y para algo. Quizás en este momento, no lo sepas. No seas consciente. Pero hay un sentido para todo. Y si no, echa la vista atrás y explícame cómo has llegado hasta donde estás. ¿Por casualidad…? A estas alturas, ya sabemos que las casualidades no existen. 

No esperes a que pase la tormenta. Conviértete en ella. Siéntela con todas tus fuerzas. Deja que te penetre hasta lo más hondo de tus entrañas. Que remueva todas tus heridas. Que las haga sangrar si es necesario. No pasa nada. La sangre es vida. La tormenta es vida. Tú eres vida. Tú eres la tormenta, no el bailecito que te pegas para que no te ‘moje’…

No bailes, SÉ el baile.

No cantes, SÉ la música.

No acaricies, SÉ la caricia.

No respires, SÉ la respiración.

No sonrías, SÉ la sonrisa.

No llores, SÉ las lágrimas.

No te cabrees, SÉ la ira.

No te deprimas, SÉ la tristeza.

No te emociones, SÉ la emoción.

No vivas, SÉ la Vida.

No ames, SÉ el Amor.

¿Que qué haces Mientras…? SÉ. SIENTE quién estás siendo. Ésa es tu Perfección. Ni la de ayer ni la de mañana ni la de aquel gurú ni la de ese maestro. La tuya, que es la única que te debería importar.

Porque, ¿sabes una cosa? Ignoramos cuánto va a durar la tormenta. El aprendizaje. El ‘mientras’. Así que ¡¡¡VIVE, joder, VIVE!!! Tu vida es lo único que tienes. Aprovéchala, disfrútala. Haz lo que siempre has soñado. Dile a esa persona que la Amas. Que te gusta. Que quieres quedar con ella. ¿Qué puedes perder? ¿Quedarte como estás? Arriésgate. El no ya lo tienes. No retengas más los ‘te quiero’. Besa. Abraza. Come lo que te venga en gana. Duerme bajo las estrellas. Acércate a la playa a ver cómo amanece. Y cómo atardece. Es precioso… No necesitas a nadie para sentir la Belleza que te rodea. Sólo te necesitas a ti. A tu Alma. A tu Corazón. Escúchalo. Escúchate. Siéntelo. Siéntete. 

Aunque el tiempo no exista, el tiempo pasa. Y tu nombre y apellidos, tienen fecha de caducidad.

Eres Libre. ¿No te lo Crees? Prueba a elegir. ATRÉVETE A ELEGIR.

 

LA MEMORIA DE LA PIEL


Hay pieles que con el tiempo dejan de sentir. Sobretodo cuando nadie las toca…

Olvidan lo que son las Caricias. Aquellas que te estremecen. Aquellas que hacen que tiemblen tus cicatrices. Las que sanan tus heridas con dulzura. Las que te Inspiran confianza y te Exhalan los miedos que un día decidiste enterrar en tu guarida. 

Hay pieles que se acostumbran a no respirar. A permanecer latentes. A hibernar. Y se Creen que todo está ‘bien’. Que no hay dolor porque nada les duele. Que están vivas sólo porque no están muertas. Que necesitan vaciarse cada noche de Ellas… para no estar tan llenas. 

Hay pieles que echan de más en lugar de menos. Que cuando encuentran, se pierden. Que cuando miran, Ven demasiado. Que cuando se abren…, desaparecen. Y por ahí, en su lugar más Sagrado llamado Corazón, se desvanece su control. Y con él, su fortaleza. Su dignidad… Todo por lo que han luchado. Su independencia. Sus sueños sin realidad. Sus aullidos de protección. Su mal nacida… Libertad. Sin poder impedirlo. Sin poder esquivarlo. Sin poder sostenerlo. Y en el fondo, muy muy en el fondo, sin querer evitarlo…

Hay “pieles CORaza” muy difíciles de penetrar… Muy cerradas al recibir y muy exigentes en el dar. Desconfían de los ‘roces a primera vista’. Aunque hayan sido sus más intensas compañías. Tan pronto te lo ofrecen ‘todo’ como te lo arrebatan en ‘nada’.  Y te dejan tirada, después de haberte tirado…, en la calle de tu amargura, desnuda ante tu mismísima Vulnerabilidad. A la que tanto temes. En la que tanto te ahogas. Sin ningún tipo de salvavidas. Sin un número al que reclamar.

Hay pieles que con el tiempo dejan de Sentir… pero que sólo necesitan de un segundo para volver a Recordar. Para volver en si. Para abrir de nuevo los ojos…, soltar el ombligo en el que se esconden y Presenciar la Belleza de quién las hizo aterrizar. Aunque tus labios se queden sellados. Aunque tus manos se arruguen por sus ansias de viajar… Aunque te tragues todos esos besos que hierven por despegar. Aunque encadenes al abrazo que está hambriento por abrazar. Aunque puedas silenciar al ‘Silencio que no se puede callar’… 

Y entonces es cuando esa Piel, que ‘sólo sabe que no sabe nada’…, que se ríe de cada una de sus Sombras y de sus tormentas, que llora únicamente cuando las lágrimas están a punto de estallar, Regresa a su anhelado Hogar. Y el Fin se transforma en Principio…

Y aparece sentada, entre sus estrellas hermanas, desprendiendo por cada uno de sus poros el Poder que la caracteriza y Levitando en la Vacuidad de su SER junto al Rey ‘Mirada de Cielo’ de su Manada. Tan Plena como la madre que la parió… Tan Perfecta como su alocada y amada Luna Llena.

Porque la piel tiene memoria. Porque la Piel enseguida reConoce aquello a lo que llaman, tan a la ligera, AMAR, AMAR Y AMAR.


-GRACIAS POR ACARICIARME EL ALMA-

SI NO QUIERES APEGARTE A UNA EMOCIÓN, DEJA QUE TE ATRAVIESE EL ALMA


“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias…

la mayoría de las cuales no se han producido nunca”

-Mark Twain-

La tarde de Reyes la pasé en Urgencias con mi padre. Me llamó a las 18.30 porque había dormido muy mal esa noche, no se encontraba bien, resfriado, le costaba respirar y tenía la tensión muy alta (por los nervios). Diagnóstico: Bronquitis aguda. Nada grave. Estuvimos 4 horas, hasta las 23h. Le dieron paracetamol, rx tórax, oxígeno, nebulizaciones y para casa. Él salió mejor de allí y yo hecha polvo.

Yo también había dormido muy mal esa noche, sin razón aparente. Así que estaba muy cansada. Y cuando estoy cansada, flaqueo, en todos los sentidos. Estudié enfermería pero nunca he ejercido a nivel asistencial. Los hospitales, centros médicos, ambulatorios, están repletos de emociones muy poco agradables: tristeza, miedo, soledad, vacío, dolor, desesperación… Nada más entrar ya puedo sentir la densidad acumulada. El Don de la Empatia, de la Alta Sensibilidad, tiene su parte buena y su parte no tan buena. Lo sientes todo como si fuera propio, te guste o no. No puedes elegir. Como la vida misma…

Le pusieron una mascarilla a mi padre y a nuestro lado, sentada, había una abuelita, también con oxígeno. Con los mismos síntomas. No tenía ningún acompañante. Respiraba con dificultad. Temblaba. Decía, como podía, que estaba muy cansada. Lo repitió varias veces. Nos separaba una cortina. Mi padre estaba tranquilo, así que me levanté y me acerqué a ella. No hice nada. Sólo ESTAR ahí para que, al menos, no se sintiera tan sola (como su mirada expresaba).

Al estar yo ‘de capa caída’, me tragué, absorví, todas esas emociones que antes he comentado, que la señora tenía en su Corazón. No le faltaba ni una. Así que llegué a mi casa a las 23:30h con dolor de cabeza (por la calefacción y una contractura cervical que apareció…) y el pecho lleno de las lágrimas contenidas de otros.

Esa noche tampoco dormí bien, así que no pude recuperarme. Al revés. Y mi mente aprovechó para dispararme con todo su arsenal de culpas hacia ‘ellos’ y hacia ‘mí’. No paraba. He necesitado dos días para sacar todo lo que se me había quedado dentro. Para mí es mucho porque mis pensamientos, sean los que sean, se amansan rápido. No les hago mucho caso. Pero esta vez, ha sido de esas veces que no había manera de bajar su ritmo. Una tormenta huracanada, en bucle. No me quedó más opción que dejar de luchar. Que dejar de intentar que se acallaran y que dejara de llover. Que permitirlos SER a ellos y a mí, en nuestra totalidad.

Lloré todo lo que tenía que llorar, todas las veces que mis ojos me lo pedían. Sin saber el por qué y sin ganas ya de saberlo. Solté por la boca todos los pensamientos que no quería tener, que rechazaba, que repudiaba porque no eran ‘correctos’. Le di voz a todos mis juicios y a los juicios por los juicios de los juicios… amén. Me permití SENTIR todo lo que en ese momento sentía. Y me permití no estar para nadie hasta recuperarme. Sólo para mí. 

Al final, me rendí. Respeté el deseo en ese momento de no querer ser tan sensible. De no ser como era. Respeté el no estar aceptándome. El ir en contra de lo que tanto promulgo. El no amarme. El querer dejar de sentir lo que no me gustaba sentir. Respeté mi no-perfección. Dejé que todas las emociones y pensamientos que me hervían dentro me atravesaran el Alma. Y al hacerlo, se fueron. Y ‘regresé a casa’ de nuevo. Llegó la calma. Como en casa, en ningún sitio.

A veces, nos acostumbramos tanto que lo olvidamos. Y la Vida nos lo tiene que recordar a través de experiencias. Siempre estamos en casa pero no siempre lo sentimos. Sólo cuando enfermamos, valoramos la salud. Sólo cuando nos vamos de casa, valoramos lo bien que se está en ella…

Antes me daba miedo Sentir porque siento mucho y en ocasiones me desbordo. Como me ha pasado estos días. Pero no hay nada más doloroso y más ‘muerto’ que vivir envuelta en una armadura. Tengo mis limitaciones, sí. Las conozco. Ahora las conozco y puedo no traspasarlas para que no me dañen innecesariamente. Pero no siempre lo consigo. Y no pasa nada. Me centro de nuevo y ya está. Ya no me apetece nada pretender ser una superwoman. Es agotador y muy poco auténtico. Llego hasta donde llego y puedo con lo que puedo. Punto.

*Al escribir esto último, se me ha escapado un sonrisilla como diciendo: ‘Muy convincente pero de aquí aún cojeas, bonita’. Así que ‘no es oro todo lo que reluce’. Tomo nota. Gracias. (Yo me lo guiso, yo me lo como).

No puedo trabajar en según qué lugares y rodearme de según qué personas. Me encantaría poder hacerlo, poder ser ‘normal’ y no sentir todo lo que siento. Todas las mentiras, la hipocresía, la envidia, las manipulaciones, la infelicidad, los autoengaños, los victimismos, los dramas, los miedos, las sombras, la prepotencia, el sufrimiento, esos apegos que tanto me asfixian y un largo etcétera que nos rodea y que la mayoría ni siquiera ‘ven’. Pero la Realidad, mi realidad, mi Verdad es que sí lo hago y cada día que pasa más. No puedo ser quien no soy. Así que mi única solución es ACEPTARME si quiero estar en Paz.

Me ha costado mucho abrir mi corazón a Todo (sigo en ello) porque lo he tenido demasiado tiempo cerrado, intentando protegerlo. Protegerme. Pero quedarme mirando, desde lejos y para que no me afecte, a una señora que está sufriendo y no tener ni un gesto compasivo hacia ella, YA no es una opción. Ya no puedo ser así. Ya no puedo no verlo. Ya no puedo quedarme quieta. Aunque luego tenga consecuencias. Aunque luego me pase factura. Para abrir el corazón al Mundo, a Ti, no podemos dejar nada fuera. 

“El Amor empuja al Alma a la acción” 

-Dante-

Ésa es mi Verdad. Ésa soy yo. Ése es mi Hogar. Si me amputo una parte, dejo de ser yo. Dejo de estar en casa. Y me faltará algo. Siempre me faltará algo. No hay nada que mejorar. Hay Todo por aceptar y por Amar.

La vulnerabilidad nos hace humanos. Nos conecta con la humanidad del otro. En ese instante, en el que su dolor era mi dolor, en el que sus lágrimas eran las mías, las dos éramos el mismo Ser. La misma persona en dos cuerpos diferentes latiendo con el mismo corazón. Ahí la edad, la raza, el sexo, la religión, las creencias, desaparecen. No hay mejores ni peores. No hay buenos ni malos. No hay más ni menos. La pena, el dolor, se transforma en COMPASIÓN. Y el miedo, en AMOR.

Es una decisión que tomas. ¿Me acerco o giro la cara para ‘no ver’? Decisiones que estamos tomando constantemente. A todas horas. En infinitas situaciones, diferentes cada una de ellas entre si pero con el mismo sentido. Con el mismo fin: elegir entre el miedo a Sentir, a Vivir en su máxima expresión, en NUESTRA máxima expresión, o SER AMOR. Es muy sutil. Vamos tan deprisa que no nos damos cuenta de ello. Y la vida está llena de sutilezas esperando ser percibidas por nuestra consciencia para darles Luz.

La mente nos llevará a querer culpar a los demás de aquello que sentimos, de aquello que nos pertenece, que aquello de lo que somos responsables, de aquello que anida en nuestro interior. Que permitamos que nos engañe o que “simplemente” la observemos sin Creernos todo lo que nos cuenta, depende únicamente de nosotros.

“La mente Crea el abismo. El Corazón lo cruza” 

-Sri Nisargadatta-

¿Y SI NO TIENES NINGUNA VOCACIÓN?


Hay personas que desde muy jóvenes saben a lo que quieren dedicarse. Que vayan a por ello o no, es otra cosa. Pero saberlo, lo saben. Yo no soy de ésas. Hasta hace poco CREÍA que todos teníamos una vocación, un tipo de trabajo que nos pertenecía…, un ganarnos la vida que nos ganara el tiempo y no que nos lo hiciera perder. Y sigo estando de acuerdo, pero erraba en una cosa: que tuviera que ser sólo UNO.

No sabía hacia dónde ir. Por qué luchar. Qué sueño cumplir. Lo único que tenia claro era dónde no quería seguir. Pero claro, ¿qué ocuparía ese lugar si me iba? ¿Hacia dónde dirigirme? Me pasé meses en mi trabajo ‘esperando’ que mi corazón me diera alguna señal. Sentía que aquél ya no era mi sitio. Llegó un momento en que la espera me desesperaba porque nada llegaba. Estaba cómoda allí, me llevaba bien con mis compañeras, un buen sueldo, un futuro garantizado. Una estabilidad indefinida. 

Había experimentado muchos cambios internos. Muchos despertares… Lo ‘seguro’ ya no me servía. No era suficiente para ser feliz. Así que tenía dos opciones: o me lanzaba al vacío, me iba con una mano delante y otra detrás, o me quedaba donde estaba con la esperanza de que algún día me cayera del cielo la respuesta. Decidí irme. Decidí aparcar los miedos y hacer caso a mi corazón, que no paraba de gritarme que me fuera, que confiara, que para que se abriera mi camino debía dar un paso yo. Decidí saltar.

Y aquí sigo sabiendo que no sé y sin necesidad de saber más. Antes, este tema me quitaba la paz porque no podía moverme hacia ninguna dirección. Y el hecho de estar parada (en todos los sentidos) era como un pecado. Aunque me lo pudiera permitir, mi mente no lo hacía. TENÍA QUE trabajar sí o sí. Pero, ¿en qué?. Ya no podía (emocionalmente) trabajar por trabajar, en cualquier cosa. En algo que no me llenara.

Hasta que sentí: ¿y si mi vocación es MULTI? ¿Y si no tengo por qué elegir? ¿Y si mi misión actual es no tener ninguna y simplemente caminar…? Entonces, eché un vistazo a cómo había transcurrido mi vida, a cómo era mi personalidad y entendí, y lo más importante, ACEPTÉ, que mi vocación era un conjunto de vocaciones. Que estaba dividida en varias funciones y que su UNIÓN hacía mi ‘fuerza’. Y me LIBERÉ de esa presión que me había autoimpuesto. Era libre para ser lo que quisiera, para cambiarlo cuando quisiera y para ‘no ser’ nada cuando así lo sintiera.

Me aburro mucho de las cosas. Cuando hay algo que me remueve, lo doy todo desde el segundo 1. Me pongo en acción. Y cuando ya no tiene nada para mí, lo suelto sin más. No me quedo enganchada a eso y lo sigo haciendo ‘por hacer’. Lo dejo y empiezo (o no) otra cosa. Esto nos pasa a todos pero no a todos en la misma medida. Esta forma de sentir me ha costado aceptarla también. Porque no la consideraba ‘normal’ (¿qué es normal?). Porque nada se quedaba, permanecía (excepto yo sin el ‘yo’). Porque también me pasa con las personas, lo que dificulta mucho las amistades ‘para toda la vida’. O las amistades, sin más. Llega un momento que siento que ‘ya no’ y soltar a alguien con quien parecía que ‘ésta sí que será duradera’ no es fácil. Sobretodo al principio. Ahora no pongo expectativas en nada ni en nadie. No veo futuros, sólo vivo presentes. Y aunque haya algo de dolor en la transición (en el duelo), cada vez es menor. No me resisto al cambio. He pasado por muchos y he comprobado que ‘lo que tiene que ser, es’ para algo. Y que ese ‘para algo’ es mucho ‘mejor’. Confío plenamente (y agradezco) en lo que soy, en lo que tengo, en lo que seré y en lo que tendré.

Me gustan muchas cosas pero ninguna ‘lo suficiente’. Escribir, trabajar con niños, pasar consultas… Está todo como muy ‘en el aire’. No hay nada concreto. Es un ‘sí, pero no…’ continuo. En una carta astral que me hice me dijeron que hasta los 53 años me sentiría así. Tengo 38… 

He aprendido muchas cosas en el ‘transcurso’ GRACIAS A. No me ha quedado otra si no quería sufrir (para que luego digan que el sufrimiento no sirve para nada…). He aprendido a vivir el momento, a estar aquí y ahora, a confiar, a aceptar, a soltar, a parar, a que no suceda nada aunque esté sucediendo todo, a descubrirme, conocerme, intimarme, escucharme, cuidarme y Amarme. He aprendido que los planes ya los tiene hechos la vida para ti. A caminar sin suelo. A no decirle al viento hacia dónde tiene que soplar. A que todos los actos de mi vida cobran sentido en un instante. A abrir el Corazón a lo que tengo delante. A SABER que la meta soy yo misma. A reconocer la perfección de las cosas ‘tal y como son’. A bailar con mis sombras. A abrazar lo desconocido. A disfrutar de mi Presencia y de mi Ausencia. A convivir con mis dudas, mis incertidumbres, mis miedos, mis juicios, mis condenas, mis tristezas, mis vacíos y mis soledades. A preguntarme menos. A no necesitar respuestas, razones, por qués y para qués. A encontrarme sin buscarme. A SENTIR. He aprendido que no me faltaba nada sino que me sobraba casi todo. He aprendido que me queda todavía mucho por aprender…

Estoy en un momento en el que no me preocupan las vocaciones. En el que me he comprometido a ser yo misma (me guste o no), lo cual implica un no-compromiso con el resto del mundo (incluída ‘yo’), un no dar palabras que se las pueda llevar el viento. En el que los siempres, los nuncas, los éxitos y los fracasos, han sido tachados de mi vocabulario. En el que mi principal dedicación es SER UNA HACEDORA DE SENTIRES. Ilimitados. Infinitos. Donde lo que hoy me apasiona, mañana puede no provocarme ningún interés. Donde lo que ahora es SÍ, en 10 minutos puede ser NO. Donde si me tengo que bajar del tren, me bajo. Y si me apetece volver a subirme, me subo. Donde nada está bien o mal ni todo lo contrario. Y donde el ‘sueldo’ que recibo no cabe en ningún bolsillo porque no tiene precio: FELICIDAD, aunque a veces sienta que no la siento.

SER UNO MISMO no es fácil, pero es lo mejor que te puede pasar.

Como dijo Louis Armstrong:

<< No puedo hablarte del jazz. Lo conoces al oírlo>>

Yo tampoco puedo hablarme de Quién Soy, pero cuando me ESCUCHO… me SÉ.

Y como dice mi padre: 

” Y el que venga detrás, que espabile”

Y como digo yo:

” Y que me quiten lo bailao”

NADA QUE ANALIZAR. TODO POR SENTIR


Hubo un tiempo en el que quise conocerme. Hubo un tiempo en el que las preguntas fueron mi mayor distracción. Hubo un tiempo en el que analizaba hasta los bostezos que pegaba. Hubo un tiempo en el que quise creer que podía encontrar el sentido de mi vida. Hubo un tiempo en el que mi presente era regado por mis historias del pasado y por mis sueños de futurAma. Hubo un tiempo en el que la mente era la que latía y el corazón el que pensaba.

Hasta que entendí que por mucho que me estudiara siempre iba a suspender porque era imprevisible, porque nuestras lecciones están siendo reescritas en cada instante. Nunca son las mismas. Nunca somos los mismos. Queremos Sabernos para encasillarnos, para encuadrarnos en un ‘tipo de’, para conseguir esa seguridad que no tenemos y que jamás poseeremos porque la Energía (nosotros) si hay algo que tiene es impermanencia, transformación, inestabilidad y cambio constante. Y eso, a la mayoría de los seres humanos no les gusta nada porque hace que se sientan perdidos en su propia casa.

Cuanto más intentes encontrar respuestas, a lo que sea, más alejado del Aquí y Ahora, de Ti estarás. Porque la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad está justo donde tu culo se asienta, donde tus manos acarician, donde tus labios besan, donde tus miradas se mojan y donde tu aliento se acelera. Y ahí, en el Sentir, no hay necesidad de preguntas. No hay necesidad de ir a otro lugar, a otro estado mental, emocional o espiritual. No hay necesidad de evolucionarse. De trabajarse. De mejorarse. De controlarse. De no ser quien estás siendo. No quien crees que eres, quien dicen que eres, quien te gustaría ser. No. QUIEN ESTÁS SIENDO. Con juicio o sin. Con rabia o sin ella. Con victimismo o prepotencia. Con risas o con tristezas. Con apegos o independencias. 

No hay que ser de ninguna manera. Ser lo que estás siendo. Eso es autenticidad. Eso es aceptación. Eso es Amor Incondicional. Todo lo demás son  trampas que nuestra mente ha creado a consecuencia de una educación, de una memoria, de unas normas sociales, de una moral religiosa-espiritual, creyendo que así nos protegía de “algo”. 

Los requisitos del buen samaritano son inquisiciones para nuestra Alma. 

Analizamos hasta los pedos que nos tiramos. Es muy cómico y absurdo verlo cuando te alejas de esa realidad en la que te has metido de crecimiento y desarrollo personal. Puedes llegar a obsesionarte con tanto espejo, reflejo, evolución, consciencia, ancestros, bioneuroemoción, planetas, eneagramas, frecuencias, dimensiones, conspiraciones… Lo digo por experiencia. Me pasaba todo el día analizando lo que sentía, de dónde venía, qué trauma me lo provocaba, que si era un aprendizaje, que si lo suyo era lo mío y lo mío lo de mi bisabuela, que no hay que reaccionar ni juzgar porque si no te baja la vibración, que hay que meditar para que suba, que cuantos más abrazos mejor (da igual si te apetecen o no…) y un largo etcétera. En fin, que me vi pescada por mi propio cebo. 

¿Dónde queda el AMOR en todo eso? El Amor de verdad, no las migajas. Ése que no pide nada a cambio. Que se da sin reclamos. El que no entiende de cielos ni de tierras, de estar despierto o dormido, de razas, de sexos o de fronteras. ¿De verdad alguien puede llegar a creer que cuanto más medites, cuanto más yoga hagas, cuanto más de blanco te vistas, cuanto más reiki realices, cuantas más películas-vídeos-libros-charlas sobre consciencia veas-leas, cuanto más vegetales comas y más agua del mar bebas, vas a ser más AMOR, vas a ser más “en lo que sea”?

El AMOR, la Paz, la Felicidad, no tienen nada que ver con el trabajo que realizas, con los hobbies que practicas, con si te gusta el fútbol o el pilates, la política o los documentales, con el tipo de sexo que te pone cachonda, con si vives en una comuna o un monasterio, con si te vistes de arcoiris o de blanco y negro. Que no. Que el Amor es Libre. Que no se disfraza de ninguna etiqueta ni está casado con ninguna ideología. Que no hay mandamientos ni biblias ni Dios que lo autoricen. Que no hay que ganarse el Cielo para tocarlo ni tener alas para volarlo. Que está en los pies con los que pisas la Tierra. En ese Corazón tuyo que todo lo reina. En tus gestos tan particulares, en esa voz que cuenta tus verdades, en la forma de tus huesos y el compás de tus movimientos, en tus cambios de opinión siempre afinados, en el vaivén de tus hormonas, en esos silencios que tan bien suenan, en tu comida de uñas y de cabeza, en el pie por el que cojeas, en tu talón de Aquiles, en las sonrisas que muestras y en las lágrimas que te quedas, en los sueños que te sueñan y en todo tu cuerpo serrano, curado o enfermado. Ahí, justo ahí, en todo eso que te caracteriza y en todo aquello que maquillas… es donde habita el AMOR, tu Amor, nuestro Amor. Ese Amor al que llamaron propio.

No estamos hechos de estrellas sino de Sentires. Puedes seguir pasándote la Vida analizándola, (analizándote) o sintiéndola (sintiéndote) una y otra vez, una y otra vez, Una y Otra Vez.

Yo he elegido Sentirla, a mi manera, que para eso es mía. Porque prefiero saltar al Vacío sin paracaídas que quedarme quieta y protegida en mi guarida. Esperando que la Muerte me regale su bienvenida. Esperando que la Muerte me recuerde tarde… lo que era Vivir la Vida.

MUJERES QUE SUSURRAN SILENCIOS


Hay mujeres que susurran silencios, como quien no quiere la cosa…

Pasan por tu lado, rozándote con el perfume de su caminar. Y aún se preguntan qué estás mirando, como si su Luz pudiera ocultarse entre las sombras de un pasado que a veces hace sus pinitos en su palpitar.

Pisan fuerte, tanto que si no estás bien anclada a la Tierra pierdes el equilibrio y te caes al vacío del que un día te separaste. Aunque, a veces, sólo a veces…soñar con ellas y despertar en su respiración es un riesgo que merece la pena correr, muy muy despacito, para que no se te escape ni un instante de su eterna piel.

Hay mujeres que cuando les encuentras la mirada te estalla la vida en cada pedazo de tus entrañas. Es un golpe seco y contundente, en el pecho y el plexo solar, justo ahí donde nadie quieres que entre sin tu permiso, justo en ese rinconcito que tan bien has protegido de aquellos corazones que te quitan el sentido, justo ahí donde los latidos que se cayeron de tu ritmo esperan a que un Alma sin medias tintas les saque a bailar, al compás del Más Allá… Un golpe que te hace eco de cada historia resuelta y cada historia que aún está por resolver. Un golpe que ahuyenta a tus oídos y que atrae mil y un gemidos imposibles de contener.

En su boca habitan las sonrisas más hermosas habidas y por haber. Sus labios, esos que se mojan cuando sus palabras arden por “hacer saber”, te muerden cada beso que les intenta enmudecer. Su Verdad no está en venta ni en alquiler. Ese Tiempo en el que se dejaban robar por “los otros”, las dejó de pertenecer. Ahora…cada segundo lo cuentan como suyo, como único e irrepetible, dibujándolo a su manera para luego pintarlo como a su antojo le parezca.

Perdieron su Voz casi antes de empezar a hablar. Sus balbuceos se quedaron estancados en un entorno contaminado por la ignorancia y la oscuridad. Poco a poco, a medida que el “levante” le fue ganando la partida a la caída, dejaron de dar el cante allí por donde tropezaban y aprendieron, a base de mucho ensayar, su auténtico cantar, dulce cantar. Desde entonces, su melodía resuena en cada paso que dan. Todo un deleite para aquellos que gozamos de la música que es tocada por la belleza de la espontaneidad.

Hay mujeres que te lo dicen todo sin haber dicho nada, que te Inspiran hasta el diafragma, que te susurran silencios cuando estás bajo sus sábanas para que escuches las caricias que destapan tus anhelos y arrincones cada uno de tus miedos en la puerta de salida de las penas y los lamentos. Te atrapan en el juego de su Rol, su preferido, donde sus dones se transforman en Doñas y sus aparentes imperfecciones en deseosas tentaciones.

Su Presencia es irresistible. El poco aliento que te queda suspira por ella…Y tú, cegado ante tanto brillo, te rindes a sus pies siempre descalzos que se elevan para acariciar con todo su poderío la absoluta embriaguez que te ha poseído.

Abandonas la cordura para hacerte cargo de la locura que envuelve a sus lunas, tan crecientes como menguantes, tan llenas como nuevas. No hay noche que se les resista. No hay estrellas que se fuguen al Verlas.

Benditas sean esas Mujeres que dan vida a la Vida, que explotan Dentro tu despertar, que te recuerdan el significado del verbo Amar y que han sido tan Perfectamente Paridas que no hay Dios que las pueda desterrar.

Por Ellas, por Ti, por Mi…

………Shhhhhhhhhhh……..

NO HAY UNA MANERA CORRECTA DE SENTIR


No hay una manera correcta de Sentir. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos, con lo que sabemos, con lo que nos han enseñado, con lo que hemos aprendido. No hay una manera correcta de Vivir. No hay una manera correcta de nada.

Cada uno tenemos la nuestra, aquella que nos va bien, aquella que destila esas heridas que tanto nos sangraron y que aún creemos que nos persiguen. Ya no están. Se quedaron en el pasado y cada vez que las recordamos las traemos al presente, las hacemos latir abriendo de nuevo unas cicatrices que están más que caducadas.

Ese Vacío que sentimos es la llamada de nuestro Corazón para que le hagamos caso de una vez por todas. Llevamos mucho tiempo abandonándolo, desde que nuestros ojos empezaron a cegarse por una oscuridad en la que no elegimos habitar. Le encerramos en una caja para protegerlo y nos olvidamos de volver a abrirla cuando ya el peligro se había esfumado. Por nuestras venas corren tantas lágrimas acumuladas que ahogan cada rincón de nuestra Alma. Nos tragamos con patatas una historia para no dormir que llevamos a cuesta cada minuto de cada día de cada año que vemos pasar. Ni siquiera somos conscientes que la mochila que arrastramos está llena de “nada”.

No sabemos quienes somos porque nunca nos hemos parado a sentirnos, a sentirnos de verdad. Cada vez que nos quedamos a solas con nosotros mismos es como si saltáramos a un pozo sin fondo, donde sólo vemos soledad. Y salimos pitando, nos asustamos del reflejo de un rostro que desconocemos porque jamás nos hemos “visto”, porque nadie nos enseñó  a mirar.

Creemos que para Amar hay que sufrir, hay que esforzarse, hay que luchar, que te tienen que doler hasta las entrañas, que hay que aguantar. Que si no lo haces rompes una familia, que lo que menos importa es tu felicidad, tu Paz, que si tú vas antes que los demás eres una egoísta, que nadie más te va a soportar. Y con esa Creencia que nos hicieron creer… nos engatusamos, nos quedamos donde no queremos, aguantando lo inaguantable, repitiendo patrones, disfrazándonos de normalidad. 

Y cuando decimos ¡Basta ya!, cuando llegamos a nuestro límite de sufrimiento, cuando el miedo ya no nos puede ganar, entonces es cuando, por fin, nos atrevemos a romper nuestras propias cadenas y a volver a empezar. 

Es un antes y un después. Comienzas un nuevo camino en el que tienes que aprender de nuevo a respirar. Eres un bebé que acaba de nacer y al que es necesario proteger, acunar, alimentar, abrazar, besar y Amar, y sólo tú puedes hacerlo porque es a ti a quién te reclama, por quien ríe y por quien llora, por nadie más.

Llevas mucho tiempo preocupándote de los demás, complaciéndoles, dejando de ser tú para que ellos puedan ser otros, apostando por ellos, renegando de ti. Llevas demasiado tiempo sin escucharte, sin hablarte, sin respetarte. No sabes cómo hacerlo. No sabes por dónde ir, por dónde girar ni dónde estacionar. Da igual. Sólo da un paso adelante. Y luego otro. Y otro más. El camino se te irá mostrando. Sólo tienes que confiar.

Permítete Sentirte. Permítete llorarte, alegrarte, enfadarte, derrumbarte, caerte y levantarte. Permítete Ser lo que estás siendo sin pretender ser otra cosa que no eres en este momento. Permítete elegirte a ti. Permítete vivirte sin culparte, sin avergonzarte, sin condenarte y sin limitarte.

No hay una manera correcta de sentir. No hay una manera correcta de Ser. La tuya es tan perfecta como la mía. Nada es bueno. Nada es malo. Todo está bien tal y como está, tal y como Es. Suelta esos pensamientos que te etiquetan, que te mantienen encerrada en la dualidad. No te los creas. No son la Realidad.

Descubrirte es el viaje más apasionante, más Bello que puedes realizar. De no sentir nada a sentirlo todo. De no amar nada a amarlo todo. De no emocionarte por nada a emocionarte por todo. Hacer de la vulnerabilidad tu tesoro más preciado y de la soledad tu mayor compañía. Transformar la tristeza en ternura y el sufrimiento en compasión, a tu enemigo en tu gran maestro y a tu sombra en la Luz de tu Corazón. 

Hacemos lo que podemos. Hicieron lo que pudieron…

Tu Vida, tu Responsabilidad. 

Ha llegado tu hora.

El poder ya lo tienes tú.

¿Qué vas a hacer con él?

NO ES LO QUE HACES, ES LO QUE SIENTES CON LO QUE HACES


Al final, todo se trata de : ¿Qué Sientes? 

Es el lenguaje del Corazón. Son las conversaciones que hemos tenido, tenemos y tendremos las únicas que nos han llevado, llevan y llevaremos al “más allá”.

Nos quedamos en las anécdotas, en las cosas, en los acontecimientos, en la carne y en el hueso, en la superficie, cuando lo único que “cuenta” es qué sentimos al mirarlas, escucharlas, saborearlas, tocarlas, rozarlas, abrazarlas. Al experimentarlas.

  • No es lo que piensas, es lo que sientes al pensar
  • No es en lo que trabajas, es lo que ese trabajo te hace sentir
  • No es la persona, es lo que sientes al estar con ella
  • No es el fútbol, es lo que sientes cuando juegas
  • No es la meditación, es lo que sientes cuando la practicas
  • No es el animal, es lo que sientes estando a su lado
  • No es el baile, es lo que sientes cuando bailas
  • No es el amanecer, es lo que sientes cuando lo ves

Queremos encontrar el trabajo “perfecto”, la pareja “perfecta”, la amistad “perfecta”, el maestro “perfecto”, la espiritualidad “perfecta”, el hacer “perfecto”, la iluminación “perfecta”, el Ser “perfecto”…, creyendo que si juntamos muchos “perfectos” nuestra vida será “perfecta”.

Pero esa perfección que deseamos está guiada por nuestras creencias de lo que debería y no debería ser, por unos miedos, muchos de ellos aún no conscientes, por un aparentar(nos) que nuestro micromundo está perfectamente.. .controlado, vigilado, sostenido, equilibrado. Que es Ideal.

Y en cuanto el viento arrecia un poco más fuerte de lo habitual: ¡Pataflafff! Todo se viene abajo porque las raíces, los cimientos en los que nos intentamos construir no tenían una base firme. Por muy “sólida” que fuese. Todo el material provenía de una mente manipulada, limitada. Tan dudoso… Tan frágil…

Queremos un trabajo bien pagado, con un buen horario y cerca de casa (= concepto actual de trabajo “perfecto”), sin tan siquiera preguntarnos: ¿Es lo que quiero? ¿Cómo me voy a sentir realizando esa tarea? ¿De qué energía voy a estar rodeada: competitividad, lucha, reclamaciones, quejas, prepotencias, mentiras, hipocresía, engaños, rutina o alegría, honestidad, optimismo, ilusión, humildad, sencillez..?

Llegamos a casa exhaustos, cansados, con dolores de cabeza, de espalda, estomacales, estresados, agotados emocionalmente, llenos de ojeras porque no hemos dormido bien porque si lo hiciéramos no querríamos despertar para ir a trabajar, a ese trabajo que hemos elegido para que en un futuro no nos falte de nada, aunque AHORA nos falte de todo…

Tenemos dinero, estabilidad y comodidad, pero no nos tenemos a nosotros mismos porque nos hemos perdido entre tanta obligación, entre tantas horas de desgaste, de “es lo que hay”, de “la cosa está mal”, de “ya pasará”. Y tampoco nos queda tiempo para nuestra pareja, para nuestra familia, para nuestras amistades, para nuestros hijos, para Mi…, porque llegamos “hechos polvo y en polvo nos convertimos” al entrar por la puerta.

Trabajo, como, duermo. Trabajo, como, duermo. Trabajo, como, duermo. Y, ya, si eso, el fin de semana VIVO.

Cuando me dí cuenta, hace ya unos meses, que éste era mi Sentir diario fue un ¡Cratacack! interno. Me pasaba de lunes a viernes “fugándoseme” la energía, y el sábado y domingo recuperándola. ¡Qué horror!

Lo dejé hace 3 meses. Gracias por enseñarme tanto. 

La Vida ES cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, no sólo cuando se acaba la jornada laboral.

¿Trabajas para vivir o vives para trabajar?

Es un continuo Tic Tac. Dejamos que la vida pase por delante de nuestros ojos, cegados por nuestra obsesión con la “seguridad” del mañana (como si éste existiera…), en lugar Ser nosotros los que pasemos por ella.

¿A qué te dedicarías si no tuvieras miedo? ¿Con quién dormirías? ¿Dónde vivirías? ¿De quién/qué te rodearías?

Pero es que…, no es tan fácil.., la crisis…, no voy a encontrar nada…, tengo una edad…, la hipoteca…, los hijos…, bla bla bla, excusas, excusas y más excusas.

¿Acaso lo has intentado?

Da igual lo que hagas, el puesto que tengas, que estés en un súper, en una tienda, de barrendera, funcionaria, enfermera, ayudando al prójimo y al que no es prójimo, de presidenta del gobierno o de taquillera en un cine. Lo importante es:

  • ¿te sientes bien haciendo lo que haces? ¿Estás a gusto? ¿Tienes la conciencia tranquila? ¿Vas contenta a trabajar? ¿Te es indiferente que sea viernes que lunes?

Si la respuesta a esas preguntas es NO, ¿cómo pretendes ser feliz si estás más de la mitad del día en un lugar en el que no deseas estar? ¿De quién es la responsabilidad? ¿De los políticos también…?

Quizás no sabemos hacia dónde ir pero SIEMPRE sabemos dónde no queremos permanecer ni a dónde regresar.

Cambia. Prueba otras cosas. Juega. Diviértete. Arriésgate. Disfrútate. Libera a tus mariposas.

Open your mind.

Open your heart.

¿Y si…? Los “y sis” no existen. La única certeza que hay es la que en este instante sientes. Todos los otros pensamientos que se te pasan por la cabeza se llaman Miedo y éste jamás es real.

¿Sabes qué es lo único que te vas a llevar “al otro lado” cuando dejes de latir? Lo que en ese momento SIENTAS, nada más.

Si Hoy murieses, ¿qué te diría tu Corazón?

El “no, a la vida” ya lo tienes

¿Qué tal si vas a por el Sí?

Tú decides.

mariposas

EL DÍA QUE DEJÉ DE SENTIR-ME, DEJÉ DE AMAR-ME


No recuerdo el día en el que, siendo muy niña, decidí envolver mi Corazón con una venda anti-Sentires, para que no viera todo el dolor y sufrimiento que flotaba a mi alrededor y que era incapaz de digerir.

Me fue bien para sobrevivir durante unos años…hasta olvidar que la llevaba puesta, hasta olvidar quitármela, hasta olvidar quién era…Y, sin darme cuente, empecé…muy lentamente…a Morir.

Me acostumbré a no tenerme, a no saberme, a no jugarme, a no contarme, a no abrazarme, a no besarme, a no rozarme, a no sentirme, a no amarme, a no Ser-me. Me acostumbré a caminar a oscuras por la tempestad creyéndome invencible, invulnerable, imbatible….cuando lo único en lo que me había convertido era en una auténtica intocable, impenetrable e insensible máquina humana.

Quise ser la superheroina de los cómics en los que me refugiaba, ésa que jamás cesa de luchar, que no se permite caer, que aguanta lo inaguantable, la que nunca llora, la gran salvadora, la que Tiene Que resistir, la que duerme con su capa mágica, la que amanece con la espada, la defensora de los débiles, la feroz loba que protege a su manada, la dragona que quema la hipocresía, la balanza que sentencia las injusticias….

Quise ser una superheroina con una gran corazón…de Hojalata.

Hasta que todos los latidos de Vida que se habían ido acumulando en mi interior empezaron a manifestarse, hasta que todas las lágrimas que había encarcelado empezaron a asfixiarme, hasta que todos los abrazos que había rechazado empezaron a estrujarme, hasta que el disfraz no pudo sostenerse más en pie y se fue volando en bandada.

Y me quedé desnuda con mi soledad, con mis falsas apariencias, con mis miedos, con mis películas, con mis inseguridades y mis fantasías de valentía. Y sin poder hacer nada por huir…me miré al espejo y me rendí ante Mí. Limpié todas las heridas que se derramaron en ese instante, desarmé una a una cada mentira que me des-vestía, cambié la piel anestesiada por una repleta de caricias, la mirada vacía por una recién nacida, la voz de la ignorancia por la de la Consciencia, las vendas que me tapaban por espontáneas transparencias…

Y poco a poco…mi Corazón volvió a reír, a cantar, a bailar, a jugar, a saltar, a vibrar, a disfrutar, a gozar, a enfadarse, a llorarse, a entristecerse, a alegrarse, a emocionarse, a escaparse, a perderse, a encontrarse, a vencerse, a empatarse, a correrse, a gritarse, a silenciarse, a joderse, a infartarse, a resucitarse, a Vivir-se, a Sentir-se…y, de nuevo, a enAMORar-se.

Desde entonces, no he vuelto a soñar, a querer ser una superheroina ni una supermujer ni una todoterreno ni una depredadora ni una princesa ni la mejor versión de mi misma ni la perfecta ni la excelencia ni la eminencia ni la sublime ni el todo ni la nada ni la siempre ni la nunca ni la más ni la menos ni la “de aquí hasta la tumba”.

Desde entonces, sólo Deseo ser yo misma, con mis subidas y mis bajadas, con mis lineas rectas y mis desvíos, con mis salidas de tono y mis afinaciones, con mis encantadoras rarezas y particularidades, con mis fortalezas y mis debilidades, con mis luces, mis sombras y mis cobardías, con mis arrugas, con mis canas y con mis curvas, con mis intentos y mis frustraciones, con mis buenos o malos humores, con mis dientes amontonados, mis estrías, mi celulitis, mis flaquezas y mis perezas, con mis cicatrices bien marcadas, con mis tics y con mis tacs, con mis uñas sin pintar, con mis pelos de recién levantada, con mis eructos y mis ventosidades, con mis pajas mentales o no mentales, con mis dejes y mis tomos, con mis agobios, mis acojones y mis sofocos, con mis “porque no me da la gana” y mis “a la mierda”, con mis “no puedo” y mis “no quiero”, con mis parones y mis acelerones, con mis osadías y mis temores, con mis “a quién no le guste que no mire”, mis semillas bien sembradas y mis “me planto, hasta aquí he llegado”.

Sólo YO, conmigo, sin ningún personaje más. Y punto.

Porque no quiero volver a olvidarme de Sentir,

porque no quiero volver a dejarme de AMAR.

luzsombra

HAY UNA ROSA PARA TI


Hay una Rosa para TI…

Da igual qué santo sea, qué festividad, qué calendario, si los pájaros cantan o si las nubes se levantan, si tus ojos están bañados en lágrimas o tu boca en sonrisas, si tu sombra es tu mejor compañera o si duermes con tu alma gemela, si tu estómago te reclama o si estás durmiendo la siesta…da igual…

No importa si caminas o estás quieta, si tus heridas sangran cada día más o brillan por su ausencia, si es tu silencio quien recibe los abrazos o es tu piel la que tiembla con ellos, si tus labios están secos de tanto desertar… o son una fuente rebosante de inspiración para besar…no importa…

Qué más da quién has sido, quién eres y quién serás, los puñales que clavaste y los que te dejaste clavar, las traiciones que te anidaron y las que tatuaste sin piedad, los rencores que te invadieron y los que hiciste atormentar, los celos que te encarcelaron y los que esposaste a la libertad…qué más da…

Hay una Rosa para Ti cada vez que respiras, cada vez que apneas, cada vez que Ves, cada vez que te ciegas, cada vez que te abres…, cada vez que te cierras, cada vez que sales y cada vez que entras…, en cada esquina del laberinto de tus lamentos, bajo la llave del cofre de tus heridas, monta-da en Venus cabalgando a galope sin mirar atrás, entre las telarañas de tus entresijos y sobre las señales de tus corrimientos…

Aunque te Pienses más que te Escuches, aunque las caricias se las entregues al viento, aunque la Luna Llena te “aulle-nte” y la presencia de la Sol-edad te abrase por dentro, aunque asesines con alevosía y ensañamiento cada uno de tus sentimientos y aunque rompas en mil pedazos todos tus espejos…

A pesar de tus huidas, de tus olvidos, de tus mismos tropiezos, de las verdades que no quieres admitir y de las mentiras que no cesas de compartir, de las cobardías en las que te escondes y de los miedos con los que te emborrachas, de las pasadas de vuelta que acabas vomitando y de la fuerza con la que te aprietas la sensibilidad de tus tuercas…

Hay una Rosa para Ti…

cada segundo de cada hora de cada día de cada año de cada Vida,

ahí, en TU CORAZÓN.

Ése al que Sientes tan poco

y en el que escribes tan Blanco.

Ése al que le da igual,

al que no le importa,

al que “qué más le da”,

al que “aunque”

al que “a pesar de”…

Ése que no te juzga ni te vende,

que no te critica ni te compara,

ése que Eres, ése en el que Estás, ése en el que Lates.

Ése ES el Único

que SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE…

TE AMARÁ.


Y tú,

¿Tienes una Rosa para Él?

….Feliz Sant Jordi Corazones…