CONTROL: EL ÍNTIMO AMIGO DEL MIEDO


Una pregunta, ¿para qué quieres controlar?

Detrás del deseo de controlar, hay miedo. Mucho miedo. Da igual ‘a qué’. La raíz es la misma para todos. Queremos controlar las emociones, los orgasmos, las eyaculaciones, a nuestra familia, a nuestra pareja, a nuestros amigos, a nuestros animales (que no son de nadie…), a nuestros sueños, la alimentación, el peso, las arrugas, el tiempo, las palabras, los pensamientos. Y hasta a la mismísima Naturaleza.

Somos seres vivos muertos… de miedo. Miedo a que ‘vuelva a pasar’, a que nos abandonen, al dolor, al sufrimiento, a la muerte, a la vida, al amor, a la soledad. Miedo a ser como nuestro padre o como nuestra madre. A repetir patrones. A convertirnos en soñadores durmientes… A ser los herederos de una historia para olvidar. Miedo. Siempre miedo. 

Pero, aunque pudiera parecerlo, el miedo no es el ‘problema’, sino la Inconsciencia que tenemos sobre él. Porque cuando SABES cuáles son tus miedos puedes elegir quitarles el poder que tienen sobre ti o seguir siendo su titiritero, con lo que te pasarás la vida REACCIONANDO a él (que se te presentará a través del otro). Cualquiera de las dos opciones es válida. Ninguna es mejor o peor que la otra. Hay libertad. No hay ignorancia. Lo de ‘bueno’ y ‘malo’ sólo es un juicio. No es la Verdad.

Yo me he pasado prácticamente todos mis 38 años queriendo ‘controlar’. Para evitar sorpresas. Para huir de los desconocido. De lo inestable. De la inseguridad. De la impermanencia. Para que nada se desbordara. Ni fuera ni dentro. Para que nada se me escapara de las manos. Y lo único que logré que se me escapara fue la Vida.

La Vida. Esa Eterna desconocida. A la que enjaulamos en un espacio y en un tiempo inexistente. La que vestimos de pasado y de futuro cuando sólo es Presente. La que nos está brindando cada segundo la paz, la belleza, el goce y el Amor que tanto anhelamos. Que tanto buscamos. 

La que nunca se detiene. La que ni va lenta ni deprisa. La que nos habla a través del viento, de la lluvia, de los amaneceres y de las noches oscuras. La que nos abriga con sus latidos. La que nos hace danzar al son de sus días. 

Y nosotros, los humanos, diciéndole, ordenándole a grito pelao cómo tiene que respirar. Cómo tiene que cantar. Cómo tiene que hablar. Cómo tiene que jugar. Cómo tiene que reír. Cómo tiene que llorar. Cómo tiene que escribir. Cómo tiene que fluir. Cómo tiene que observar. Cómo tiene que Ver. Cómo tiene que comer. Cómo tiene que beber. Cómo tiene que caminar. Cómo tiene que correr. Cómo tiene que volar. Cómo tiene que sanar. Cómo tiene que Sentir. Que Vivir. Que Amar. Que gemir. Y que follar.

Como si nos fuera a hacer caso. Como si ‘el control’ fuera su lenguaje universal. Como si fuésemos alguien a quien obedecer. A quien ‘seguir’. A quien admirar. Nosotros, los humanos. Los que ni siquiera sabemos que no sabemos nada. Los que vamos por el mundo dando lecciones de lo que aún no hemos aprendido. Los que no tenemos ni idea de escuchar. Los que no nos atrevemos ni a Abrazar.

LARGA VIDA a los orgasmos descontrolados. A las eyaculaciones precoces. A los besos no solicitados. A los ‘te quiero’ no planificados. A los polvos de cinco minutos en el sofá, en el coche o en el baño. A los sudores ardientes. A las caricias sin venir a cuento. A las masturbaciones, con pilas o sin ellas. Ácidas o alcalinas. A las risas que te parten el Alma. A las miradas impertinentes. Y a las lágrimas desbordadas. 

LARGA VIDA a desaparecer…, a deshacerte Haciendo el Amor sin medida. Sin contratos. Sin compromisos o con todos ellos. Sin reclamos. Sin condiciones. Sin ropa. Ni en la piel ni en las entrañas. ‘A pelo’, sin condones en el Corazón. Sin preservar ni una gota de tu intimidad. Sin reglas y con ella. Sinvergüenzas… Desgarrando cada uno de tus jadeos. Para que nada ni nadie se quede a medias. Para que cuando eches la vista atrás, no te arrepientas. Para que cuando estés en la tumba, te sientas satisfecha. 

LARGA VIDA a lo que está Siendo, a lo que estás Siendo, y no a lo que crees, a lo que Creemos que Debería y debemos SER.

LARGA VIDA A LA VIDA.

LARGA VIDA AL AMOR.

UN MONSTRUO VIENE A VERME


Todos tenemos un Monstruo guardián que nos acompaña durante algún trayecto de nuestra vida. Le damos una forma, un cuerpo, un color, un olor, un paisaje desagradable para que cuando aparezca… no queramos acercarnos a Él.

Es el cajón de nuestros secretos. Nuestro cuarto oscuro. El lugar donde escondemos todo aquello que no queremos expresar porque CREEMOS que no está bien, que es pecado, que no es correcto. Y lo encerramos en el fondo de nuestra Alma para hacerlo invisible. Para que nadie lo vea. Para que nadie nos Vea… 

Hay pensamientos terribles que surgen cuando el dolor emocional se hace insoportable. Cuando no tenemos las herramientas para gestionarlo. O bien porque aún somos unos niños y todavía no lo hemos aprendido, o porque somos unos adultos con un niño interior muy herido al que nadie le enseñó a llorar, a gritar, a reír, a SENTIR como es debido.

El Monstruo nos viene a ver para indicarnos todo aquello que no nos atrevemos a decir. Para que lo miremos directamente a los ojos y le contemos nuestra historia. No la que vivimos. No la que pasó. Sino la que sentimos en nuestras entrañas. Cómo nos sentimos. Nuestra Verdad. Para destaparla. Para sacarla a la Luz. Para que deje de asfixiarnos. De perseguirnos. De esclavizarnos. De no consentirnos Vivir. De no consentirnos Ser. Y de no consentirnos Amar. 

Nuestros pensamientos no es lo que realmente deseamos. Nuestras emociones no es lo que somos. Pero CREEMOS que sí. Les cedemos todo nuestro poder. Toda nuestra Esencia. Todo nuestro nombre. Todo nuestro destino. Y toda nuestra Paz. Por eso, nos rechazamos tanto. Nos castigamos tanto. Nos disfrazamos tanto. Nos enmascaramos tanto. Porque nadie quiere ser un Monstruo…

Cuando nos permitimos abrazar todas y cada una de nuestras partes. Cuando nos permitimos sacar Fuera todo lo que nos oprime Dentro, sea lo que sea. Cuando el juicio, la etiqueta, de bueno y malo, de bonito y feo, de ángel y demonio, de cielo e infierno, desaparece, la resistencia a sentir lo que sentimos en cada momento lo hace con él. Y entonces, es cuando podemos ser libres, auténticos, espontáneos, naturales y puros. Porque la pureza no está en seguir un guión celestial sino en Amarte en tu totalidad. Sólo alguien que se muestra tal y cómo es puede ser puro. Porque no se avergüenza de si mismo.

Es la Creencia de que algo que yo pienso o siento es impuro lo que hace que me crea que soy una persona horrible, sombría, espantosa y tenebrosa. Lo que hace que me odie. Que no quiera mirarme al espejo… Que me huya. Que me abandone. Que reniegue de mí.

Pero ni tú ni yo somos eso. Somos la consciencia que lo observa. El espacio en el que se dan las experiencias. El Silencio al que las voces hablan. Somos la Vida misma viviéndose a través de cada uno de nosotros. 

Por eso es tan importante saber quién/qué NO eres. Porque depende de la respuesta que te des, así te verás a ti, así te interpretarás y así te vivirás y morirás.

¿Y sabes otra cosa? Que aunque tú seas negra y yo blanca, tú heterosexual y yo lesbiana, tú vegana y yo carnívora, tú católica y yo musulmana, tú espiritual y yo terrenal, nuestros monstruos son los mismos. Porque ninguno nos libramos de ellos. Al menos, hasta que nos damos cuenta que son nuestros mayores maestros y dejan de asustarnos. 

Lo único que nos diferencia del resto de la humanidad es un trozo de piel que se convertirá en polvo o cenizas cuando nuestros ojos no quieran despertar más. Todos iremos al mismo lugar (que no sé cuál es, ni me importa). Y lo único que nos llevaremos será lo que hemos decidido Vivir y cómo lo hemos hecho. Lo demás, se quedará en el camino.

Así que antes de criticar, faltar al respeto, repudiar, censurar y rechazar a alguien… recuerda que tú también tienes un Monstruo dentro. Que no eres ni mejor ni peor. Que no eres ni menos ni más. Sólo ERES. E igual que el ‘otro’, lo estás haciendo lo mejor que sabes. Lo mejor que puedes. 

Estamos todos en el mismo barco. Un barco en el que cuanta más Compasión y Amor pongamos, más difícil será que se hunda y más fácil que Regrese a su Hogar. Y nosotros, con él.

EL SOL SALE PARA TODOS POR IGUAL. No lo olvides. Siempre está ahí. Sólo tienes que despejar las nubes que no te dejan verlo.

“EL TAMAÑO DE TUS MONSTRUOS

DEPENDERÁ DEL MIEDO QUE LES TENGAS.

DEL MIEDO QUE TE TENGAS”

CUANDO EL SUFRIMIENTO ESTÁ EN TU PROPIA CASA


Y cuando digo ‘casa’ me refiero a cualquier ser con el que tengas un vínculo fuerte, especial, de “amor por encima de todas las cosas”: familia, amistades, pareja, animales…

Ante una situación de sufrimiento por parte de una persona querida, ya sea por enfermedad física o mental, que no depende de ti el poder sanar, sólo nos queda una opción: ACEPTAR y VER a través del Amor. No es tarea fácil sentir ese dolor (en muchos casos con olor a eternidad) de aquellos a los que amas y saber que no puedes hacer nada por evitarlo. La impotencia, la frustración, se pueden apoderar de nosotros y provocarnos un desgarro en el corazón mucho más intenso del que ya tenemos.

Si el motivo son las adicciones (al alcohol, a la cocaína, al juego, a la comida, al sexo etc), entonces a lo anterior hay que sumarle el sentimiento de Culpa hacia esa persona que se genera en tu interior. Y lidiar con esto, tampoco es nada fácil porque lo que tu mente LE repite constantemente es: “te lo mereces”, “por tu culpa estamos sufriendo todos”, “eres una cobarde y una débil”, “a ver cuando te mueres y podemos descansar todos en paz de una vez” y un largo etcétera.

Una de las primeras cosas que es necesario hacer para desengancharte (que no evitar) de esa experiencia es dejar el papel de SALVADOR (junto con el de víctima que hay oculto tras él) y empezar a ocuparte de TI. A responsabilizarte de todas esas emociones, sentimientos (tristeza, abandono, soledad, vergüenza, culpa) que te entran sin permiso y que quieres tirar por la ventana nada más verlos aparecer por tus retinas. 

Te puedes pasar la vida LUCHANDO (con todo lo que esto supone) para que esa persona se cure (que es una batalla perdida desde el principio) o puedes respetar la elección que ha tomado, por muy en contra que vaya de lo que a ti te gustaría. No puedes ayudar a quien no “quiere” ser ayudado. Y lo mejor (y único) que puedes ofrecerle es tu AMOR, tu ESTAR, tu COMPASIÓN, tu comprensión sobre ‘lo hace lo mejor que puede y sabe’. Igual que lo haces tú. Igual que lo hago yo. Sin olvidarte NUNCA JAMÁS de ti (imprescindible para poder sobrellevarlo). Cuídate primero a ti y luego a los demás.

Somos seres emocionales. La inmensa mayoría, empáticos. Unos más que otros. Tenemos la capacidad (el don) de sentir lo que el otro está sintiendo, ya sea “positivo” o “negativo”.  Y cuanto más íntima es la relación, la conexión, más lo hacemos y, por lo tanto, más nos afecta para “bien” o para “mal”. Ésta es una de las principales razones por las que deseamos, pretendemos e intentamos por todos los medios cambiar a los demás: para dejar de sufrir. Cuando somos nosotros, con nuestra actitud, con nuestra resistencia y nuestra negación los únicos que Creamos NUESTRO sufrimiento.

Eso no quiere decir que no vayamos a sentir dolor. Para nada. Significa que “aunque”, la Paz te sostiene. Y el lugar desde donde te posicionas, desde donde te asientas, desde donde lo observas en lugar de juzgarlo y condenarlo, te envuelve de Amor. Te protege, no del otro sino de ti mismo. De tus voces. De tus historias que ya son historia aunque aún sean muy reales. Aunque el AQUÍ Y AHORA sea diferente porque TÚ eres diferente. Aunque tus lágrimas sigan mojando, de vez en cuando, tus recuerdos. 

No es lo que ves, lo que vives o lo que sientes. No es lo de fuera. Es CÓMO lo ves, cómo lo vives y cómo lo sientes desde DENTRO lo que convierte un drama, un cuadro, un trauma, en un APRENDIZAJE, en una OPORTUNIDAD más que te brinda la vida para SER quien eres, sin miedos o con todos ellos, pero siempre SIENDO esa Luz capaz de iluminar hasta la noche más oscura de tu Alma. 

La huida no funciona porque aquello de lo que huyes está en ti. Y de lo que todos huimos, le pongamos el nombre que le pongamos, lo etiquetemos de lo que lo etiquetemos, es de SENTIR. Y sentir es algo que no podemos evitar, que está fuera de nuestro alcance, de nuestro control. No nos podemos extirpar ‘lo que hace que sintamos’ ni podemos anestesiarlo o eliminarlo. Porque hasta el ‘no siento nada’ es un sentir más. 

ACEPTAR, ACEPTAR, ACEPTAR. Cambia de enfoque. Atrévete a PARAR. A escuchar. A VIVIRTE en tu totalidad. Atrévete a abrirle tu Corazón a lo que hay detrás del miedo, a lo que los seres humanos tanto ansiamos, buscamos y que es ÉL el que, si se lo permitimos, nos encuentra a nosotros:

EL AMOR

Cuando el sufrimiento esté en tu propia casa, AMA. Transfórmate en Amor. SÉ Amor. Para que lo que aparentemente te separa…, te una. Para que tu pasado deje de estar lleno de cicatrices. Para que tu futuro se vacíe de temores. Y para que tu Presente, que es lo que REALMENTE existe, puedas sentirlo como un regalo y no como una pesadilla.

No malgastes tu energía ni pongas toda tu ATENCIÓN en lo ‘malo conocido’ sino en lo ‘bueno que ya conoces’. Que ya tienes. Que ya ERES.

♥ Lo importante no es la mala pinta que tenga el decorado

sino la acertada Interpretación que haga el actor ♥

LAS ÚNICAS BATALLAS QUE GANAMOS SON AQUELLAS QUE EVITAMOS


Equilibrio. Entre lo que doy y lo que recibo. Lo que hablo y lo que escucho. Lo que actúo y lo que descanso. Lo que cuido y lo que me dejo cuidar. Entre el mar y la montaña. La realidad y el sueño. El cielo y la tierra. Lo de afuera y lo de adentro. Entre la compañía y la individualidad.

Cada uno tiene su punto de equilibrio. Y no es estático. ¿Acaso algo lo es? No lo puedes controlar. No puedes hacer una lista de por vida con lo que va a la derecha de la balanza y lo que va a la izquierda porque en una hora, las mismas cosas, pesarán de otra manera. 

Lo que para mí es denso, para ti puede ser ligero. Lo tuyo no me sirve, así que no me lo puedes enseñar. Ni yo a ti. 

¿Qué siento? ¿Qué sientes? Ésa es la varita de medición de cada uno. ¿Te gusta? ¿Eres feliz haciéndolo? ¿Te aporta lo que necesitas para estar en paz? ¿Te remueve la alegría, la pasión, el respeto, la plenitud, las ganas de comerte el mundo y lo que no es el mundo…? ¿O te vacía el corazón?

Estamos eligiendo constantemente si somos felices o no. Porque la felicidad no te busca, eres tú la que vas a por ella. 

¿Como para disfrutar o para adelgazar/no engordar? ¿Estoy con amigos para evitar estar sola o porque con ellos me siento ‘como en casa’? ¿Tengo pareja e hijos porque ‘es lo que toca’, ‘así son las cosas y así me las han contado’, o porque estoy enamorada y me nace de las entrañas parir otras? ¿Trabajo donde trabajo por subsistir, aunque me pegue cada noche de cada día de cada año las sábanas a la piel para no ir, aunque me aburra hasta la saciedad, aunque me enferme ese madrugar, aunque me ahoguen sus paredes y se me aplaste la honestidad cada vez que me digo ‘es que no hay nada más’? ¿O trabajo donde el dinero y la cantidad de vacaciones que tengo es lo que menos me importa?

¿Cuántas cosas haces al día por y para ti? ¿Sin ninguna obligación, sin otra razón más que la de ‘porque me gusta, porque me encanta o porque me da la gana’?

Estamos en una continua batalla con nosotros mismos y con el otro para alcanzar, para obtener, para conseguir. Más pasta, más músculos, más éxito, más éxtasis, más luz, más reconocimiento, más velocidad, más títulos, más medallas, más calma, más estabilidad, más confianza, más poder, más placer, más sabiduría, más tiempo. Comparándonos cuando ni siquiera sabemos Vernos.

Más de todo para no sentirnos menos en nada

Y creemos que si nos ‘esforzamos’ llegaremos a nuestra meta (llamada felicidad aunque esté enmascarada con otras etiquetas) cuando el esfuerzo, tal y como yo lo entiendo, implica una huida de lo que eres en ese momento, de lo que estás pensando y sintiendo. De tu Presente. De Ti. 

¿Me tengo que esforzar para vivir? ¿Para Amar…? 

Forzar-Es intentar meter a un elefante en el traje de una hormiga. Es evidente que por mucho que empujemos, estiremos, cortemos y peguemos, no le va a caber. 

Pues eso es lo que pretendemos hacer la mayoría. Vestirnos de Ángeles o Súpermanes en lugar de Seres Humanos. Aunque ello implique que nos rompamos en el camino una y otra vez.

A esa meta la llamamos Perfección, aunque la disfrazamos, de nuevo, con ‘la mejor versión de nosotros mismos’. Y es que Siempre lo estamos Siendo. Pero no somos conscientes de ello porque nos dicen, nos enseñan, nos publicitan, nos atropellan, con lo de que hay ‘algo MÁS’. Y vamos tan deprisa por la vida, nos hacemos tan poco caso, nos PARAMOS a observarnos tan poquito, que lo damos por sentado, por certeza, por ‘a ciencia cierta’. Cogemos la mochila con el kit de supervivencia y vamos a buscarNOS a un Futuro que nunca será HOY porque sólo respira en el mañana. 

¿Cómo vamos a encontrarnos si no cesamos de darnos vueltas?

De ahí viene la Creencia tan instaurada en nuestra sociedad de que ‘con esfuerzo lograremos lo que deseemos’, cuando es justamente ese esfuerzo lo que hace que no ‘nos lleguemos’. 

No podemos ser lo que no estamos siendo. Por mucho sudor y lágrimas con las que nos bañemos. Ante esto, sólo nos queda ACEPTARNOS tal y como somos en este instante. Con todo lo que nos gustaría arrancarnos de la memoria, de la piel, de la historia que nos contamos. Con todas nuestras alegrías y todos nuestros dolores. Con nuestros supuestos defectos. Con todas esas ‘cosas pendientes a retocar’, a iluminar…

¿Quién dice que tengamos que ser de otra manera? ¿Tu padre, tu madre, Dios, la espiritualidad, al que llamas ‘maestro’? ¿La sociedad, sus reglas, sus leyes, su ‘normalidad’? ¿Su ‘qué’? La sociedad somos nosotros. Tú , yo y el vecino. Nadie más. Nos echamos piedras sobre nuestra propia espalda. Así. Gratuitamente. Sin pedirnos permiso. Sin tener en cuenta lo mucho que pesan y lo mucho que nos arrastran hacia la apatia, la depresión, la ansiedad. Hacia ese pozo sin fondo, sin agua y sin Verdad. Cubriendo el tejado de nuestro Hogar de falsas apariencias en lugar de ‘Descubriéndolo’ para poder contemplar el brillo de las Estrellas que nos constelan.

El Amor hacia uno mismo empieza por ahí. Dejando de pelear con nuestros pensamientos, con nuestros miedos, nuestra rabia, nuestra envidia, nuestros celos, nuestros juicios, nuestra frialdad, nuestra dureza, nuestra impotencia, nuestro orgullo, nuestra exigencia, nuestra gula, nuestra avaricia, nuestra lujuria, nuestra pereza, nuestra promiscuidad, nuestra vulnerabilidad, nuestra escasez, nuestra mediocridad, nuestra cobardía, nuestra fealdad, nuestra culpa, nuestra personalidad, nuestra oscuridad. Y con la de los demás.

Dejar de esforzarnos por no sentir lo que ya estamos sintiendo y por no pensar lo que ya estamos pensando. Entre otras cosas, porque ya está sucediendo. Y lo único que conseguimos rechazándonos es frustración, sufrimiento y soledad por desear ser otra persona que no estamos siendo. Y que no tenemos por qué ser.

Respetar y RESPETARNOS.

Ni nadar contra corriente ni a favor de ella. Flotar. Sólo flotar. El río es el que nos lleva. No lo llevamos nosotros a él.  

♥ LAS ÚNICAS BATALLAS QUE GANAMOS

SON AQUELLAS QUE EVITAMOS ♥

¡QUÉ BIEN SE ESTÁ CUANDO SE ESTÁ MAL!


¿Y si le damos la vuelta? ¿Y si le quitamos el mal al ‘mal’? ¿Y si nos despojamos de la mochila de lo que es correcto y de lo que no lo es? ¿Qué Crees que pasaría…?

Disfrutar de la TRISTEZA. De esa profundidad que te quita las apariencias de un plumazo. Que te transforma en anhelo, en melancolía, en ‘echar de menos’. Que borra tus normas ‘para ser perfecta’, tus notas para no dar la nota y destacar… y SER quién de verdad Eres. Que hace que suenen tus latidos por cada poro de tu piel, por cada hueco de tus pensamientos, por cada mirada del otro en la que te Ves.

Navegar por la SOLEDAD. La que se planta en tu cara para que no eches la vista atrás…, ni alante, ni arriba ni abajo, sino Aquí y Ahora, en, por y para Ti. La amiga más honesta con la que te puedas Encontrar…, por muy enemiga que la consideres. La que otorga verdades sin pedirte permiso, sin que llames a su puerta, sin toques de queda. La Maestra de los maestros. La que te enseña a escuchar tu silencio. La que transforma las sombras en las que te cobijas en luces de neón. Tu más fiel, sincera y eterna compañía.

Bailar con la RABIA. Mojarte con la espuma de tu boca hasta que se ahoguen todos los gritos que hiciste callar en su momento. Hasta que tus heridas se queden afónicas de tanto hablarle al desierto. Hasta que ‘tu historia’ se quede sin argumentos por los que seguir sufriendo. Hasta que se incendien cada uno de tus más jodidos secretos y sus cenizas se vayan a tomar viento… Con el sonido de Fondo de tus lamentos. al compás de tus recuerdos. Permitiéndote arder en tu propio Infierno para así poder Volar hacia tu centro, hacia tu más resplandeciente Cielo.

Abrazar el MIEDO. Estrujarlo con todas tus fuerzas, con toda tu Fuerza, como nunca jamás nadie lo haya hecho. Regalarle tu penúltimo aliento como ofrenda a sus servicios tan bien prestados y quedarte el Último para Ti. Para cumplir los Sueños que te sueñan cada día y que te despiertan cada noche. Para dejar de Amar a medias y tirarte a ese Vacío que todo lo llena. Para abrirte en canal las entrañas donde guardas tu magia y hacer que el mejor truco de tu Vida sea vivirla sin tomarle la medida. Poner tu oído junto a su Corazón temeroso y grabarle a sus latidos la melodía de las Auténticas Pasiones. Tatuarle en su arma más dura el beso eterno de la Ternura y envolverlo de AMOR, de ese amor verdadero que todo lo cura.

Soltar el miedo a SENTIR, así, sin ‘por si acasos’, sin ‘y sis’, sin ‘peros’, sin cláusulas de rescisión, sin letras pequeñas que te corten los suspiros y te cieguen la respiración, sin lágrimas que ocultar, sin errores que pagar, sin_vergüenzas que intimidar…

VIVIR como si no existiera un mañana. Como si el ayer se hubiese quedado sin tiempo ‘para’. Como si nuestro HOY fuera nuestro PRESENTE más preciado. Nuestro mayor regalo. Nuestra única e infinita REALIDAD. Ese Tesoro que tanto buscamos. Esas respuestas que no hallamos.

Un Viaje sin billete de ida. Sin pasaje de vuelta. Con todos los destinos a elegir. Con todos los ‘ya está todo escrito’ por borrar. Con hojas en blanco por colorear. Con los pies tocando el suelo y tus sentidos el firmamento. Con todo el Universo girando en tu Interior. Con la Sensibilidad desnudando tus desgastados disfraces. Y contigo, CONTIGO, hasta el Fin (que es el Principio) del Mundo y Más Allá…

Tú, Yo…todos separadamente Unidos, estando bien cuando todo está mal, sabiendo que pase lo que pase, que truene lo que truene, que caiga lo que caiga, que tropiece con lo que tropiece, que me desgarre lo que me desgarre, que me rinda para vencer, que me levante para que nada me impida volver a caer, que pase lo que pase… SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL SOSTÉN DE NUESTRO HOGAR. Del que jamás nada ni nadie nos puede desterrar. Por mucho que olvidemos el camino de regreso, por mucho que nos perdamos en nuestros intentos, por muchas mentiras que nos contemos… ÉL nunca huirá de nosotros. Porque NOSOTROS… SOMOS ÉL.

Así ha sido. Así ES. Y Así será.

  • SENTIR POR SENTIR
  • VIVIR POR VIVIR
  • AMAR POR AMAR

¿Qué razón puede haber más?

APRENDER A ESTAR CONMIGO PARA PODER ESTAR CONTIGO


Para aprender a estar con uno mismo, hay que pasar tiempo a solas con uno mismo. Obvio, ¿no?

¿Por qué? Porque si siempre estamos rodeados de gente, nuestra energía, aura… (que cada uno lo llame como quiera) se mezcla con la del otro dificultando bastante saber cuál es tu Sentir verdadero (sobretodo cuando no eres consciente de ello).

A mí me pasa a menudo. Hace tiempo, cuando no tenía ni idea de esa conexión tan grande que flota en el ambiente entre los Seres (humanos o sin humar), me desequilibraba mucho porque de repente quedaba con alguien que estaba triste o enfadado o ‘lo que sea’ (y yo no) y ‘se me pegaba’. Se me quedaba esa tristeza dentro y creía que era mía, que era mi forma de ser de ahora estoy arriba y a los 5 minutos abajo. Actualmente, me sigue ocurriendo pero ya sé el motivo, ya sé que no tiene nada que ver conmigo y sé cómo gestionarlo.

Alguien me dijo una vez que yo era muy empática, me explicó cómo me estaba afectando y cómo convivir con ese Don (que como todos, tiene su parte buena y su parte no tan buena). Luego investigué más en internet sobre ello, sobre la alta sensibilidad, y me sentí muy identificada con lo que se decía. Antes creía que la empatia era ponerse en el lugar del otro, mentalmente. Pero no tiene nada que ver con eso. Es Sentir lo que el otro siente, sea lo que sea, como si lo estuvieras sintiendo tú (que lo haces en ese momento). Sentir hasta lo que el otro no sabe ni que siente porque lo ha desterrado de su corazón para protegerse. Pero tú lo ‘ves’. Los autoengaños, las mentiras, los vacíos, las excusas, los miedos más profundos. Todas sus sombras y también todas sus luces. En la cercanía o en la distancia. Escrito, en silencio o con la voz. La Energía llega igual.

Cada día, aprendo un poquito mejor cómo llevarlo. La única manera que he encontrado para averiguar mi Verdad, qué es lo yo siento, cómo soy y cómo ese ‘soy’ va cambiando, es pasando ratos conmigo. Si no, se me hace muy difícil (aparte de la carga emocional de los demás que me genero) distinguir lo que es mío de lo que es de los demás, porque el Sentir se hace Uno.

Todos somos empáticos, en mayor o menor medida. La mía es mucha y eso hace que tenga bastante necesidad de estar a solas, sin nada ni nadie que ‘me interfiera’, para que no se me vaya la pinza más de lo que ya se me va. Es una cuestión de salud mental, física, energética y emocional. No es ningún capricho ni antisocialidad como pueda parecer. Como yo Creía antes que era. 

La Soledad se ha convertido en mi varita sanadora, mi salvavidas. El templo en el que cobijarme, conocerme, aceptarme y Amarme. Algunos la temen. Yo la adoro. Y sin ella (que soy yo) no podría Vivir (que no sobrevivir).

Aprender a estar contigo es aprender a conocerte para poder conocer a los demás. Para saber si lo que estás pensando/sintiendo es tuyo, del otro o es una interpretación basada en tus creencias. Hay que ser muy honesto con uno mismo y no temerle a lo que consideras que es tu oscuridad. Aceptarla, abrazarla, acunarla, para no proyectarla en el otro, echársela en cara, asfixarle de culpa, de una responsabilidad que sólo es tuya. Aprender a filtrar, a no reaccionar, a respirar antes de que la espuma te salga por la boca. A perdonar nuestros ‘pecados’. A ser humildes, compasivos con nosotros mismos para poder serlo con el resto de la humanidad (y no humanidad).

Evidentemente, no se hace de un día para otro. Las fórmulas mágicas de ‘cambia tu vida’ en una semana, con un curso de Milagros… o con una limpieza energética no existen. No son reales. Tú decides si los compras o no. Si te dejas comprar o no. La mayoría (bueno va, algunos…) intentan ayudar al prójimo cuando ni siquiera asumen que los que necesitan ayuda son ellos. Cuando están perdidos en su propio laberinto de apariencias, de ambiciones, de inseguridades y de frustraciones.

El único sanador que existe eres tú mismo. Hay momentos puntuales en los que alguien te puede ‘centrar’, pero nadie puede hacer el trabajo por ti continuamente. Yo también he pasado por esa fase en la que haces mil cursos, mil terapias Externas para ‘ir más rápido’, para que ‘cuanto más mejor’, para huir de lo que más tememos, sabiéndolo o sin saber. Y no funciona. Es como tomarte una pastillita. Cuando pasa el efecto vuelves al punto donde te encontrabas. Y, o te tomas otra (comúnmente llamado Adicción) o lo que tomas son las riendas de tu vida.

Lo que sube rápido, baja a la misma velocidad… Lo difícil es mantenerse.

La teoría no sirve de nada si no la pones en práctica (de esto sé bastante. Muchos títulos y ninguna experiencia). Llega un momento, más cercano que lejano, en el que debes de soltar a los ‘maestros’ (ya sea un gurú, un amigo, una biblia, un familiar o un diazepam) en los que te refugias y convertirte en uno, en el tuyo propio. Creyendo en ti. Confiando en ti. Dejando de ‘estudiar’ la Vida y empezando a Vivirla. La que nace y muere en tu Corazón. Con todo tu acojone. Con toda tu mierda pero perfumada con tu Olor. Con toda tu Ilusión.  Con todo el Amor que te sustenta. Con toda tu alegría y con todo tu dolor.

La VIDA puede ser un Camino de Espinas con alguna que otra Rosa o un Camino de Rosas en el que a veces te pinchas con alguna de sus espinas. 

La perspectiva, el enfoque, la mirada con la que la observas… la pones tú.

VEO, VEO

¿QUÉ VES?

 

NADIE NOS PUEDE SALVAR DE SER QUIENES SOMOS


Nada ni nadie nos puede salvar de ser quienes somos. Buscamos a alguien, algo que nos rescate de una prisión llamada ignorancia, cuando la única llave que la puede abrir se encuentra en nuestro interior, en esa sabiduría que creemos no poseer y que tanto cedemos al exterior.

Nunca fuimos condenados, nunca fuimos abandonados, es sólo nuestra interpretación. Somos lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, intentando convivir en unidad con cada una de nuestras partes, todas correctas, todas perfectas, todas tan importantes como imprescindibles y ninguna necesaria para poder respirar.

No soy esto ni soy aquello, no soy tú ni soy yo, no soy ni el cielo ni la tierra, ni la montaña ni el mar, ni el sol ni la luna, ni el calor ni la tempestad. No soy todo ni soy nada, ni el silencio ni el ruido, ni la mente ni el corazón, ni el ser ni el humano, ni el tren ni el vagón. No soy “quién” ni soy “qué”, ni para siempre ni hasta nunca, ni el punto ni la coma, ni la tristeza ni la alegría, ni la etiqueta ni la camiseta, ni la caricia ni la piel desierta.

Me despierto en otro sueño que parece realidad pero con la duda en la punta de mi humildad. ¡No hace falta saberlo todo!, me digo desde hace ya un tiempo. NO HACE FALTA SABERLO TODO. La Tierra era plana hasta que fue redonda. ¿Cómo será ahora? ¿Qué más da? ¿Acaso importa? 

La razón es libre, a nadie pertenece. Tú razón no es la verdad y mi razón tampoco, por muy razonable que sea. Queremos tenerla porque nos encanta “acumular” lo que sea en ese espacio que ya está lleno pero que sentimos tan Vacío, creyendo que así la soledad nos huirá cuando huela todas las razones con las que nos perfumamos, cuando son ellas su más exquisito alimento, su más preciado manjar.

No tenemos ni idea, ni de quienes somos ni de donde venimos ni hacia dónde vamos ni por qué ni para qué. ¿Cómo poder Saber lo que es impermanente, lo que siempre está cambiando, mutando, transformándose? No se puede pero nos negamos a asumir que por muchos libros que nos traguemos, por muchas experiencias que tengamos, por mucha sabiduría que adquiramos, seguiremos sin SABER NADA.

Estudiamos el Mundo, los planetas, los chakras, las dimensiones, los meridianos, los universos paralelos, lo cuántico y lo no cuántico, lo emocional y lo espiritual, para así entendernos, para así comprendernos, para así sabernos, para así vivir en armonía, para así estar en Paz. Y así… nos podemos pasar toda la eternidad, porque lo que hoy es verde mañana será naranja, lo que hoy es redondo mañana tridimensional, lo que hoy me sana mañana me perjudicará. Así que, ¿para qué? ¿Con qué intención? SEGURIDAD.

Deseamos sentirnos seguros, que el suelo que pisamos no se desvanezca, no se derrumbe, no se evapore, porque nos aterra caernos al vacío de lo desconocido, a la tan temida muerte de nuestra Identidad. Nos inventamos Dioses, pócimas mágicas, mil y una técnicas de meditación, de Evitación. Creamos Bunkers alrededor de nuestro Corazón “por si” algún latido que se ha salido del ritmo, de la norma, de lo escrito, de lo establecido o del guión, nos explota dentro y nos hace picadillo el Control.

Nos da miedo ” no saber” porque No Saber implica abrirse a que todo pueda ser, a que todo pueda pasar, a que nuestra propia existencia sea una falsedad, a que todo esto que estamos sintiendo sea una mentira más, a que todas esas respuestas que no queremos escuchar se transformen en Verdad y que el Amor Incondicional sea una utopía más. 

Y entonces, ¿qué hago con  mi Vida sabiendo que es sólo una película, un juego malabar, que nada de lo que me ha pasado, de lo que recuerdo es Real?

Pues VIVIRLA, como has hecho hasta ahora pero desde otro lugar, y mañana desde otro, y pasado desde otro hasta “quién sabe cuándo” terminará, si es que algún día lo hace… 

Y ya que estás Presente, disfrútala, disfrútate, elige a quién te dé no a quién te quite. No nos tenemos nada que trabajar “para Ser”  porque ya Somos lo que somos. No te engañes. No te dejes engañar. Es mucho más sencillo que todo eso:

  • ¿Qué es lo que te gusta, lo que te hace feliz, sentir en Paz?

¿Por qué escoges lo contrario, entonces? No tiene ningún sentido comerte algo que sabes que te va a provocar náuseas y malestar. Es absurdo y lo hacemos continuamente: rodearnos de personas que nos quitan toda la energía, emparejarme o amantearme por necesidad, para no estar sola, seguir casada de quién no estoy enamorada, pasarme 8 horas al día realizando un trabajo en el que no creo, con el que no disfruto y que me “tira patrás” etc etc etc. 

Y nos preguntamos por qué no somos felices, que a pesar de “tenerlo todo” nos falta algo (cuando lo que pasa es que nos sobra mucho…) y empezamos a buscar, a buscar y a buscar, a ir a terapias, a retiros, a cursos, a talleres, “para encontrarnos”, “para iluminarnos”, “para evolucionarnos”, “para recordarnos”, cuando lo único que hay que hacer es soltar lo viejo y Elegir “el plato” que AHORA, en este único Instante en el que habita toda tu Esencia, toda la Eternidad, te hace salivar.

¿Fácil, no?

¿Cuál es tu comida preferida? Párate, Siéntete y lo Sabrás. Y mañana, vuélvetelo a preguntar.

Nadie nos puede salvar de ser quienes somos,

sólo yo me puedo ACEPTAR.

SOY LESBIANA Y MUCHAS OTRAS COSAS MENOS


Soy lesbiana y muchas otras cosas menos. Otro concepto más que crearon para etiquetar a las personas que sólo nos enamoramos de mujeres, de algunas mujeres… porque parece que por el hecho de ser lesbiana nos tengan que gustar ya todas nuestras amigas, conocidas, vecinas, compañeras, camareras, cuñadas, maestras y cualquiera con un par de “tetas”, bien puestas o no.  

El problema aparece cuando te CREES que tu “quién soy” es eso. Soy culé, soy enfermera, soy de izquierdas, soy espiritual, soy vegana, soy yang, soy catalana o española o europea, soy mental o emocional, soy diurna o nocturna, soy soy soy… Nos cargamos de IDENTIDADES para así poder agarrarnos a algo con lo que sostenernos, para no sentir ese vacío que viene precisamente de llenarlo de todas esas caretas con las que nos vestimos, con las que nos disfrazamos.

Cuando empiezas a soltar todo lo que crees ser, todo aquello a lo que te apegas para “ser alguien”, porque si sientes que eres “nadie” te hundes en tu soledad, entonces es cuando empiezas a sentirte LIBRE, libre de verdad, cuando tu mochila se aligera y puedes volver a volar.

Pero preferimos estar encerradas en nuestro armario arcoiris o en el de cualquier otro color, himno, bandera, símbolo, marca o religión con tal de no salir de él y perdernos en nuestro “yo universal”, en nuestro silencio más infinito y eterno que no puede ser ni siquiera pronunciado, en el único espacio que habitamos ausente de paredes, de muros, de fronteras y de fortalezas, el único lugar posible para encontrar esa respuesta que tanto buscamos Fuera.

No soy un cuerpo aunque éste sea mi vehículo. No me siento hombre ni me siento mujer, sino un ser humano que piensa, ríe, llora, patalea, sufre, se cae, se levanta, se tropieza, aprende, evoluciona, se enamora, se desenamora, que va y que viene según sople el viento y según cómo la luna crezca, que a veces se baña en lágrimas y otras en sonrisas, que a veces se muere de amor y otras de risa pero que siempre resucita.

No soy ninguna máquina a la que alguien externo le da cuerda para que camine por donde él quiera, a la que nunca se le caen los tornillos por lo mucho que se los aprieta. Programada para no verse, para no reconocerse, para no darse cuenta, para no ser consciente, para no investigarse, para no latir, para no escucharse, para no poder sentirse y para así, nunca lograr Amarse.

¡Qué  va! Soy lo que queda cuando me desprendo de todo eso

Si te identificas con tu personaje, el que hayas elegido, lo único que consigues es limitarte, encerrarte, aprisionarte, en lugar de abrirte a la Vida, a todo lo que te puede ofrecer, a todo lo que te está llegando pero que no eres capaz de ver porque llevas puestas unas gafas exclusivas para “ti”, que sólo te permiten percibir aquello que es acorde a la identidad que te has creado y creído. Todo lo que se salga de ahí, pasa de largo por delante de tus narices.

Entonces es cuando los demás son raros, no los entiendes, de dónde habrán salido, qué vergüenza, a quién se le ocurre, menudo personaje o está loco. Para mí es intolerancia, prepotencia, falta de respeto y vanidad, por creerte mejor y más que otro, cuando tú ni te atreves, ni te acercas lo más mínimo a ser transparente, a ser como eres.

Crees que la Realidad es sólo tu verdad, cuando la estás continuamente manipulando y tergiversando con las interpretaciones que haces sobre ella, pintándola con tu propia ignorancia y proyectándola con cada uno de tus miedos.

Todo el peso que llevan esos “yo soy” nos hunden en el pozo de las lamentaciones, hacen que no nos permitamos cambiar de dirección porque “yo tengo que” seguir el cartel de sus indicaciones para no salirme de un camino impuesto por unos pensamientos que ni me planteo poner en duda por si “dejo de ser”, por si “dejo de existir”. Lo llaman miedo a la Muerte, cuando la calle está repleta de auténticos muertes vivientes. Eso sí, con muchos “títulos” para enmarcar.

Estuve tanto tiempo dentro del “armario” que desarrollé claustrofobia. Ahora cualquier intento de volver a meterme en él hace que mi Corazón se ahogue, así que no me queda más remedio que VIVIR para poder Respirar, sin ser nada por mucho que lo sea todo, y siguiendo el único rumbo que mis latidos me marcan. De esta manera, nada ni nadie puede quitarme ningún derecho, ningún orgullo y ninguna dignidad, porque yo solita me lo guiso y me lo como, porque el poder está en mis manos y porque es únicamente mi Responsabilidad.

¿Lesbiana? Otro cartelito más.

Algún día el Mundo será tan raro

que volverá a SER “normal”

Cuando una Retirada se transforma en una Victoria

 

A veces una Retirada con y a tiempo es una Victoria…

Cuando tu cuerpo empiece a darte señales de que no te estás Escuchando…es que ha llegado la hora de Retirarse, de salir de nuestra guarida, de la selva de la ciudad…y envolverse de naturaleza, de quietud, de los cánticos de los pájaros, de amaneceres que te Despiertan, de estrellas que te iluminan, de árboles que te abrazan, de montañas que te empoderan….Desenvolverte de esas nubes que cubren tu Cielo para que puedas verlo, verte… con Claridad.

Y cuando el ruido externo se aleja, tu Voz interna aparece…Siempre está, pero no la oímos o lo hacemos de forma distorsionada por la “contaminación” a la que nos exponemos a diario (pensamientos incluidos..).

Y entonces, eso que ya Sabíamos (porque saberlo lo sabemos…) se hace Evidente y un “clic” te Abre los Ojos para que dejes de Contemplar y pases a Actuar. Puedes seguir sin hacer nada pero se hace muy difícil no tomar las Riendas cuando el Sentir es tan fuerte, cuando ese impulso te empuja tanto…La Zona de Confort en la que te (des)Encuentras se convierte en tu Zona de Incomodidad…y no queda más remedio (si no quieres entrar en sufrimiento, dolor, rechazo…) de Salir de allí, pitando o sin pitar…pero materializarlo sí o sí.

En ocasiones…tienes que Soltar lo que te está impidiendo avanzar, aunque lo hagas “a ciegas”, para que te Venga “lo Nuevo”, esa Luz que está esperando a que muevas ficha…a que te muevas…

Lo que No Queremos en nuestra Vida nos puede resultar muy Cristalino pero lo que Queremos, lo que tiene que “sustituirlo”, lo que nos va a Llenar…eso puede ser una incógnita por la que vamos a tener que Transitar. Aquí es cuando entra en juego la Confianza, la Fe, la Esperanza y cuando al control, los planes, la seguridad y al mando…no les está permitida la entrada a la partida.

En este punto sólo importas Tú y lo que Sientes…porque aparecerán Voces que intenten persuadirte, que te pongan a prueba. No les hagas caso…son tus Miedos que te hablan a través de otras bocas. No son Reales…los miedos que quieren alejarte de Ti, desProtegerte…son a los que tenemos que Callar con un beso de Amor…de mucho Amor. Se Creen que lo hacer por nuestro Bien…Creencias únicamente…Ahora las Vemos, ahora nos damos cuenta de ellas, ya las hemos “aprendido”, Aquí y Ahora somos Conscientes de su Presencia y Podemos elegir desde la Libertad si nos las quedamos o “pasamos a través de ellas”.

A veces…es necesario Retirarnos a nuestro aposento, llamado Corazón, para “hacernos caso” y poder poner esos Puntos que están deseando Ser Finales.

La Vida nos ofrece muchos “es el Momento”. La Vida es un continuo “es el Momento”. Sólo Tú, sólo Yo…tenemos en nuestra mano Decidir Cuándo (es)cogerlos y hacerlos Volar…y hacernos Volar…

“Veni, Vidi, Vinci”

¡Y Chin Pum!

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Me encanta que mis planes (no) salgan bien


Hace un par de años que llevo “esperando” un viaje que mi Corazón sentía mucho (y siente..). Lo había Planeado todo para poder ir este año: vacaciones en el trabajo etc..y ayer me enteré que no puede hacerse por motivos “x”.

Ahí es cuando aparecen todas las preguntas, todos los interrogantes, incógnitas, misterios…que por mucho que los piense “no doy para más”. Y ahí..también, es cuando surge el Ego, con su cabreo por banda, su pataleta, su memoria… y su “aquí mando yo” y me empieza a “brasear”.

Me lo conozco como si lo hubiera parido…Sé por dónde me va a salir y aún así…me remueve por Dentro sin poder hacer nada para evitarlo.

Es como pasar un duelo. Se ha muerto una Ilusión y ahora tengo que Velarla..Primero va la negación, luego el enfado, la negociación, la tristeza y finaliza con la aceptación. Se me mezclan todas aunque la que me es más evidente es la “tristeza” en este momento.

Llevo un mes bastante movidito interiormente donde el soltar el control, la aceptación y la humildad son las lecciones a aprender, a “perfeccionar”. El conocimiento no sirve de nada si no lo experimentas. Se queda en la mente y por mucho que me Crea que ya lo sé todo…en realidad, no Sé nada si cuando la Vida me pone a prueba…no logro llevarlo a cabo. Puedo hacer mil talleres de todo tipo para “trabajarme”, leer mil libros y ver 500 charlas…y “estar de vueltas” de “la teoría”. Puede Parecer…que cuando hablas, cuando “aconsejas”, cuando “guías”…eres muy Sabia…pero no es Real porque las palabras se las lleva el viento cuando la tormenta te sopla a ti.

No se puede aprender, de Verdad, sin experiencias…sin “pasar por el aro”, sin despeinarse, sin que se te rompan tus esquemas, sin giros inesperados de 360º que te dejan con el silencio en la boca escupiendo “realidades”.

Hasta que ese libro gordo de Petete de sabiduría que está pululando por tus neuronas no se integra, no se baja al Corazón, no se Siente…se queda en “charlatanería barata”, en latencias de maestría, en un Pozo sin fondo…

PARA eso nos ocurre lo que nos ocurre que suele ser lo que no queremos que nos ocurra…Cuando pretendes decirle a la Vida cómo, cuándo y dónde vivirla…ésta te responde con una “vuelta de tuerca” que ahoga tu prepotencia, tu manía por jugar a adivinar el futuro y te baja de un mazazo de ese escaloncito al que te habías subido para no pisar la misma Tierra por la que camina al que “etiquetas” “sin querer” de “dormido” y de “ignorante”.

Es entonces cuando el Corazón se abre, sin tener que forzarlo, y cuando puedes SENTIR y ENTENDER esos Sutras, esas Enseñanzas que has ido acumulando a lo largo del “año escolar”. No basta con leerlos, con repetirlos, con meditarlos…Hasta que no cobran Vida en tu Espejo…sólo puedes ser capaz de mirarlos, pero por mucho que lo intentes, por mucho que fijes la vista…si no se te cuelan Dentro…no podrás llegar a Verlos, a Verte…tal y como Son, tal y como Eres….Aquí y Ahora.

Y cuando te Sientes, cuando sale a la Luz eso que escondías (sin darte cuenta…o dándotela..) ya puedes reConocerte…hacerte Frente, de tú a Tú…y abrazar, aceptar y AMAR las sombras que también te pertenecen…y a las que tienes Olvidadas, renegadas, desterradas porque “no te gustan” que habiten en Ti.

Lo que te produce más rechazo del otro es lo que no aceptas en ti…que no quiere decir que tú seas eso sino que, en una situación, puede surgir, “hacerse notar” y en lugar de permitirle que se exprese, tú la condenas. Por eso cuando alguien externo te la muestra…le rechazas igual que lo haces contigo.

A mí me pasa mucho con la gente que siento que es muy apegada (a personas o cosas..) y con la prepotente. Al instante ya noto el alejamiento, la separación…Y es porque rechazo cualquier tipo de apego que pueda sentir en mí o hacia mí (porque es “de débiles” y en el pasado eso me provocó mucho sufrimiento etc etc etc…) y porque la Humildad es la base para que pueda “encontrar” el AMOR y esa Unidad que tanto me resuena..

Así que, “a pesar de” mi desPLANte…Sé (aunque aún no lo siento, quizás mañana….) que es lo mejor que me ha podido pasar, que algo nuevo está por llegar y que no importa si es más “bonito” o más “feo” que lo que me hubiera gustado… Lo importante es que es lo IDEAL, lo perfecto, lo único que me podría haber acontecido PARA que yo pueda continuar en la dirección “correcta” el Viaje más importante de mi Vida: El Regreso a mi Hogar…dulce Hogar…que en días como hoy tanto extraño…

Y este Compromiso, que es Sagrado y que he adquirido con mi Alma, con mi Esencia…, está por encima de cualquier “capricho humano” que mi querido Ego pueda tener.

Así ha Sido, Así Es y Así Será.

Por eso…

¡Me encanta que mis planes (no) salgan bien!


“No tengo Fuerzas para Rendirme”

¿Y Tú?

sentir