LA MEMORIA DE LA PIEL


Hay pieles que con el tiempo dejan de sentir. Sobretodo cuando nadie las toca…

Olvidan lo que son las Caricias. Aquellas que te estremecen. Aquellas que hacen que tiemblen tus cicatrices. Las que sanan tus heridas con dulzura. Las que te Inspiran confianza y te Exhalan los miedos que un día decidiste enterrar en tu guarida. 

Hay pieles que se acostumbran a no respirar. A permanecer latentes. A hibernar. Y se Creen que todo está ‘bien’. Que no hay dolor porque nada les duele. Que están vivas sólo porque no están muertas. Que necesitan vaciarse cada noche de Ellas… para no estar tan llenas. 

Hay pieles que echan de más en lugar de menos. Que cuando encuentran, se pierden. Que cuando miran, Ven demasiado. Que cuando se abren…, desaparecen. Y por ahí, en su lugar más Sagrado llamado Corazón, se desvanece su control. Y con él, su fortaleza. Su dignidad… Todo por lo que han luchado. Su independencia. Sus sueños sin realidad. Sus aullidos de protección. Su mal nacida… Libertad. Sin poder impedirlo. Sin poder esquivarlo. Sin poder sostenerlo. Y en el fondo, muy muy en el fondo, sin querer evitarlo…

Hay “pieles CORaza” muy difíciles de penetrar… Muy cerradas al recibir y muy exigentes en el dar. Desconfían de los ‘roces a primera vista’. Aunque hayan sido sus más intensas compañías. Tan pronto te lo ofrecen ‘todo’ como te lo arrebatan en ‘nada’.  Y te dejan tirada, después de haberte tirado…, en la calle de tu amargura, desnuda ante tu mismísima Vulnerabilidad. A la que tanto temes. En la que tanto te ahogas. Sin ningún tipo de salvavidas. Sin un número al que reclamar.

Hay pieles que con el tiempo dejan de Sentir… pero que sólo necesitan de un segundo para volver a Recordar. Para volver en si. Para abrir de nuevo los ojos…, soltar el ombligo en el que se esconden y Presenciar la Belleza de quién las hizo aterrizar. Aunque tus labios se queden sellados. Aunque tus manos se arruguen por sus ansias de viajar… Aunque te tragues todos esos besos que hierven por despegar. Aunque encadenes al abrazo que está hambriento por abrazar. Aunque puedas silenciar al ‘Silencio que no se puede callar’… 

Y entonces es cuando esa Piel, que ‘sólo sabe que no sabe nada’…, que se ríe de cada una de sus Sombras y de sus tormentas, que llora únicamente cuando las lágrimas están a punto de estallar, Regresa a su anhelado Hogar. Y el Fin se transforma en Principio…

Y aparece sentada, entre sus estrellas hermanas, desprendiendo por cada uno de sus poros el Poder que la caracteriza y Levitando en la Vacuidad de su SER junto al Rey ‘Mirada de Cielo’ de su Manada. Tan Plena como la madre que la parió… Tan Perfecta como su alocada y amada Luna Llena.

Porque la piel tiene memoria. Porque la Piel enseguida reConoce aquello a lo que llaman, tan a la ligera, AMAR, AMAR Y AMAR.


-GRACIAS POR ACARICIARME EL ALMA-