ABANDONAR AL BUSCADOR Y A LO BUSCADO


“Me considero un niño jugando en la playa,

mientras un amplio océano de Verdad yace sin descubrimiento ante mí”

-Isaac Newton-

Yo también me considero un niño. No hay nada que me llene más que aprender. ¿Te imaginas saberlo todo de todo…? ¿Qué aburrido sería, no? Pero claro, lo que a mí me interesa no tiene por qué interesarle al de enfrente, y no por eso ser mejor o peor. Sólo, diferente.

Las pasiones son las que nos mueven. Las que nos dan la fuerza para actuar. Las que nos hacen sentirnos vivos. Son el motor de nuestro corazón. La leña con la que encendemos nuestra hoguera, nuestro fuego interior.

La mía es el mundo emocional. La mente. El Amor. Las relaciones humanas. El ¿quién soy?, ¿qué pinto yo aquí? y el ¿cómo ser feliz y no morir en el intento…?. La Creación. La Existencia. El comportamiento humano. Qué es lo que nos provoca el sufrimiento. El silencio. Lo que siempre está y que nunca vemos. Los pensamientos. Aquello que hay detrás de nuestras bambalinas. Las lágrimas. Las risas. El placer. El dolor. El Pensar y el Sentir, en comunión o sin ella.

Supongo que por eso me gustan los realitys (algunos), el Sálvame, Supervivientes, la Voz y demás. Están llenos de lecciones. Me encanta ver a la Vida latiendo en directo. Cómo nos comportamos, a qué reaccionamos, los celos, las envidias, el desamor, la generosidad, el compañerismo. Todo lo ‘bueno’ y lo ‘malo’ saliendo a la Luz, en estado puro (incluidos los engaños, los montajes, las mentiras y los teatros). Es un Espejo transparente de la sociedad, de nosotros mismos. Vemos e interpretamos. Y al instante una lluvia de juicios, de sensaciones, golpea nuestras creencias. 

¿Alguna vez te has preguntado por qué no te gustan este tipo de programas? ¿Alguna vez has ido más allá de lo evidente? 

No todos los ‘maestros’ van vestidos de blanco, están iluminados y postrados en un altar. Estamos rodeados de aprendizajes. Y en lo que más rechazo nos provoca, es donde más hay para nosotros. ¿Qué es lo que no quieres ver…? ¿Un programa de televisión tiene el poder de arrebatarte la paz, de bajarte la vibración…? 

Estuve un tiempo sin televisión. Sin ver nada. Quizás lo necesitaba entonces. Pero me di cuenta de que había dejado de hacerlo por miedo a ‘infectarme’, a que se ‘me pegara’. “Esos programas no estaban a mi altura”. Meccccccccc. Prepotencia al canto=inseguridad. No estaba siendo una elección libre, sino condicionada por lo que Creía que me podía quitar la serenidad, la calma, la felicidad. Como si algo de FUERA pudiese hacerlo.

¿Desde dónde tomas las decisiones? Ésta es la pregunta. Por muy ‘espiritual’, aparentemente sana, que sea la elección, si está condicionada por el miedo a ‘lo que sea’, seguirás siendo un prisionero de ti.

Hasta que fui consciente de lo absurdo que era considerarme ‘más’ o ‘menos’ según los programas de entretenimiento (que lo son todos por muy culturales que sean) que viera, los libros que leyera (si es que leía alguno) o las películas que me pusiera.

La sabiduría no tiene nada que ver con tus gustos televisivos. Ni con tus aficiones. Ni en cómo te vistes ni en lo que comes. Eso no te define. Lo que dice de ti está en tu Corazón. En cómo actúas, contigo y con los demás. En tus valores. En tus respetos. En tus bondades y en tus compasiones. Si crees que una es incompatible con la otra es que no has entendido nada.

El Amor está por encima de todo esto. Tanto, que también se expresa de esa forma. Y de otras muchas que no reconocemos. Las mentiras están llenas de verdades y las oscuridades de Luz. Sólo hay que saber escucharlas (ESCUCHAR), verlas. Y la única manera de hacerlo es dejando de juzgar. Es dejándote a quién crees que eres a un lado y mirar a través de la vacuidad. Porque si los que miran son los ojos del personaje, lo único que harás será REACCIONAR, al identificarte con todas las etiquetas que te has ido colgando a lo largo de tu vida.

Abandonar al buscador y a lo buscado es quitarte todas las máscaras que lleva puestas tu rostro. Es dejar al destino que haga su trabajo. Es Sentir que no hay ni principio ni fin sino tan sólo un camino eterno llamado Vida que no espera a que lo encuentres porque jamás se ha escondido. Ya ES Aquí y Ahora. Ahí donde estás, es el hogar de tu Verdad. No la hallarás en ningún otro sitio. En tu Presente habita, en todo y todos lo que te rodean están las respuestas, Tus respuestas.

Nos aterra ‘dejar de ser’ nuestro ‘nombre’ porque creemos que desapareceremos. Pero es en la Nada, en el No-Ser, donde podemos serlo TodoSi yo no soy nadie puedo ser quien me dé la gana. Si yo creo que soy ‘esto’ y ‘aquello’, estoy limitada a comportarme, a sentirme y a pensarme únicamente de ‘esta’ y ‘aquella’ manera. Y todo lo que haga y deje de hacer estará basado en ello. Y no me permitiré ir en contra de ‘mi’ porque sino sentiré que me he engañado y que no soy digna de mi personaje. Por eso seguimos a rajatabla las normas de ‘yo soy así’, aunque ya no tengan ningún sentido para nosotros. Cerrándonos de esta manera a ese amplio océano de Verdad que tenemos enfrente y por el que no nos atreVemos a NADAr.

<< En una ocasión, un discípulo le preguntó al Maestro Zen Hui Neng sobre una bandera que ondea al viento:

¿Es la bandera la que se mueve o es el viento?

A lo que el Maestro respondió:

Ninguna de las dos. Es la mente la que se mueve. >>

Y yo me pregunto:

Y a la mente, ¿quién la mueve…?