LOS GRISES TAMBIÉN EXISTEN


He visto, veo y posiblemente veré películas, vídeos, porno. A veces, me apetece y me masturbo con ellos. Ahora menos, desde que me compré un vibrador ‘de última generación’. Utilizo mi imaginación en lugar de la de otros. Me encanta correrme. Mojarme de ‘mí’. Y luego, cerrar los ojos y seguir soñando… Qué escándalo, ¿no? 

También ‘veo’ tantra. Y también… lo ‘consumo’ en mi propia piel. Sin pilas, sin vibraciones, sin escenas, sin látigos, sin esposas, sin eyaculaciones. Es otro tipo de orgasmo. Más envolvente. Menos superficial. Aquí lo que se me corre es el Espíritu, no el cuerpo. Con mi Presencia, con cada uno de mis sentidos, con mis caricias o sin necesidad de ellas, con mis bailes, mis movimientos, mis subidones de energía. Con mi Ser. Con mi Estar. Conmigo nada más. Qué espiritual, ¿no?

Ninguna de las dos opciones es mejor o peor que la otra. La ‘correcta’ es la que más me apetezca en cada momento. 

Lo que hay ‘detrás de’, entre bambalinas, no tiene nada que ver con lo que Es. La ‘trastienda’ está presente en casi todos los ámbitos de nuestra sociedad: en la religión, el fútbol, la política, la educación, la sanidad, las ongs, la espiritualidad… Pero que algunos videntes sean unos farsantes no hace que todos lo sean. Que algunos políticos sean unos chorizos no hace que todos lo sean. Que algunos musulmanes sean unos terroristas no hace que todos lo sean. Que algunos catalanes sean independentistas no hace que todos lo sean. Que algunos curas sean pederastas no hace que todos lo sean. Que algunos hombres sean unos maltratadores no hace que todos lo sean. Que algunas personas sólo acudan a talleres de tantra para ‘pillar cacho’ no hace que todas vayan a eso. Que algunas mujeres sean unas cotillas no hace que todas lo sean. Que yo esté triste algún día no hace que siempre SEA triste.

Hay una tendencia a las generalizaciones. A ‘dejarnos llevar por’. A creernos lo que se nos cuenta. Lo que NOS contamos. Lo que nos anuncian. Lo que nos ‘spotean’. Sin pararnos a ponerlo en duda. Sin pararnos a ponerNOS en duda.

Una noticia, muy bien ‘hecha’, nos impacta y perdemos el no-juicio. Y ya ‘todos son así’. Todo es blanco o negro. Los grises dejan de existir. Nos dejamos manipular con mucha facilidad. 

Y no digo que no sea verdad lo que se cuenta. Digo que no ‘todo es así’. 

Vivimos en múltiples realidades. Depende de hacia dónde miremos, veremos el cielo o el infierno. Luz u oscuridad. Paz o guerra. Prepotencia o humildad. Valentía o cobardía. Dentro de nosotros, habitan todas ellas y según cómo nos encontremos en ese instante, actuaremos de una manera o de otra. Unas veces gritaremos y otras permaneceremos en silencio. Ninguna de las dos nos define. No nos hace ser quienes somos.

Consciencia es SABER lo que estás haciendo. Ser consciente. Darse cuenta. Elegir ‘sabiendo’. Actuar ‘sabiendo’. Decir ‘sabiendo’. Callar ‘sabiendo’. Y Presencia es SENTIRLO. Ya sea echando un polvo, haciendo el amor o deshaciéndote en una paja.

No es el QUÉ, es el CÓMO. Y ese ‘cómo’ es un ESTADO de Ser, no una ‘patria’ mental. Por muy erótica que ésta sea…

♥ El juicio está en nuestra mirada, no en lo que estamos mirando ♥

Hacia dónde miramos (de nosotros mismos o de los demás), hacia dónde nos enfocamos, a qué le damos más Vida, más fuerza, es nuestra decisión. De nada ni nadie más. Ésa será nuestra Realidad (que no LA realidad). 

VEO VEO… ¿Qué VES?