LA SABIDURÍA SE EXPRESA A TRAVÉS DEL CORAZÓN


No es lo mismo conocer que saber. El conocimiento habita en la mente. El Saber en el Corazón.

Yo puedo conocer todas las leyes del Universo. Cada uno de los mantras, de los ritos, de los chakras, de las asanas, de las filosofías, de las maestrías, de los devas, de los Dioses, de las Sagradas Escrituras, de las pócimas más mágicas. Puedo memorizarlo, recitarlo, cantarlo, escribirlo, repetirlo, dibujarlo, estudiarlo y hasta proclamarlo a los 4 vientos allá por donde vaya. Pero si no lo Siento con el Corazón, es como si no supiera nada. 

Decir ‘Te Amo’ no es AMAR. Decir ‘Todos somos uno’ no es Espiritualidad. 

Hace no mucho tiempo, creía que mi verdad era la Verdad. Que mi camino recorrido era el que se TENÍA QUE seguir. Y me molestaba, me cabreaba, que algunos, ‘conociendo’ tanto, supieran tan poco. Y que enviaran mensajes para mí obsoletos y erróneos para ‘regresar al hogar’, para instaurar la Paz en el interior de cada uno de nosotros y, de este modo, en el Planeta.

No entendía cómo personas que llevaban tanto tiempo en ese mundillo seguían comportándose del mismo modo prácticamente que cuando empezaron. No cambiaban. No evolucionaban. Se empapaban de historia, de libros, de charlas, de talleres, de sanaciones energéticas, pero era como si ‘por un oído les entrara y otro les saliera’. De puertas para adentro… todo seguía igual.

No lo aceptaba. Y no lo hacía porque CREÍA que era un tema de responsabilidad, de coherencia, de honestidad. ‘Si no eres ejemplo de, no vayas de’. Junto con mi exigencia de SER, claro.

Hasta que poco a poco, primero, me he ido relajando, Humildificando, desPerfeccionando, y segundo, me he dado cuenta que cada uno de nosotros tenemos un camino propio, con una personalidad, un carácter determinado que necesita de unas experiencias y de unos aprendizajes diferentes según el tipo de energía que tenga la persona. Que a mí no me sirva, me aburra, encuentre innecesario o caduco ‘lo que sea’ no quiere decir que eso mismo sea lo mejor para otro según su estado consciencial Presente. Y viceversa.

No era para nada realista porque di por hecho que mi Realidad era la misma para todos y que no hacía falta ‘ir al Tibet de retiro’ para encontrarse. Cuando a la que no le hacía falta (después de haber ido) era a mí (mi realidad actual que no tiene por qué ser la tuya).

Y muchos de mis artículos, de lo que expresaba por escrito y hablado, era entorno a esto. Ahora veo que es absurdo INTENTAR EVITAR que el otro sufra para que aprenda que no es necesario sufrir para Aprender a Amar, a amarse. No se puede enseñar lo que sólo uno, a través de sus experiencias, de sus decisiones, puede aprender, integrar, iluminar.

No hay tiempos. Cada uno tenemos el nuestro. Un año, una década, una vida, mil vidas, un Instante… Nadie lo sabe porque es de esas ‘cosas’ que están fuera de nuestro alcance. De esos misterios sin resolver que hacen que la Vida sea tan Bella, tan sorprendente, tan indomable, tan incontrolable.

¿Te imaginas saberlo todo de Todo..? ¡Qué coñazo! Los sueños desaparecerían porque sabríamos cómo conseguirlos. Y qué sería de este Mundo sin Los Soñadores…

No tengo ni idea de cómo desperté del sueño en el que me encontraba. Seguramente, siga dormida aún. Pero ahora sé que existe esa posibilidad. Antes, ni la contemplaba.

‘De repente’, empecé a Sentirme diferente. Empecé a SENTIRME. Cada día un poquito más. A los 18 años, que fue cuando comencé a escribir, mencionaba al Alma como si supiera lo que era. Sólo sabía de cuerpos, mentes y emociones. Pero de eso (que cada uno lo llame como quiera) que no puede ser descrito, que sólo puede SER Sentido, tan profundo, tan íntimo, tan infinito y eterno, no tenía ni idea. Pero ahí estaba. Estando sin estar.

No podemos quitar vendas. Ni siquiera las nuestras. ¿Por qué un día entiendo algo que ayer o hace 5 minutos no entendía? ¿Qué es lo que hace que tengamos esos ‘clics’? NO LO SÉ. Y dudo mucho que algún día lo sepa. Pero yo, Emma, no soy. Porque si no, hubiese elegido no sufrir todo lo que he sufrido. Hubiese elegido el camino ‘fácil’, por el que ahora transito, mucho antes.

¿De verdad, alguien CREE que los que están sufriendo desean sufrir y no salir de esa situación? (no hablo de dolor emocional, que ése, según mi sentir, va implícito en la Vida y no nos escapamos nadie a no ser que tengamos el Corazón encuevado). Yo no. Nadie quiere sufrir. Yo no quería sufrir todas las veces que lo he hecho. 

Sufrir implica un rechazo a ‘algo’: a lo que estás sintiendo, a una situación, a ti… Y aprender a no sufrir requiere aprender a aceptar, aprender a fluir, aprender a confiar. En definitiva, re-aprender a Amar.  Y eso, no se hace de un día para otro porque es lo que nos han enseñado, transmitido antes incluso de ser paridos. Es cómo nos han/hemos educado, a lo que estamos acostumbrados, lo que tenemos instaurado en nuestra memoria, en nuestro ADN, en nuestras creencias de lo que Es y lo que no Es correcto. ‘Normal’.

Nacemos, gateamos, caminamos, corremos y volamos…

Yo pretendía que el que estaba gateando, corriese. Que la crisálida fuese mariposa ‘sin pasar por’. 

De ahí la importancia del Respeto hacia el ‘momento’ en el que estamos cada uno de nosotros. El no juicio y la no condena, en la que yo he caído muchas veces (y sigo haciéndolo de vez en cuando o de cuando en vez…). Porque no es que no queramos Ver, SER. Es que todavía no podemos. Los ‘pasos’, los tiempos, están para algo.

También creía que habían demasiados terapeutas, demasiados ‘maestros’, demasiadas teorías, demasiados tipos de sanaciones, demasiada ‘ayuda’. Demasiados Síes para tan pocos Noes. Porque para mí, la mejor ayuda, la mejor guía está en uno mismo. Y cuanto más hubiese fuera, menos acudiríamos dentro. Ir al Interior siempre nos cuesta más. Pero también aprendí que si están es por algo. Que nada sobra. Que el día que lo haga, desaparecerán. Cuando toque. No antes. Que por mucho que yo Creyese (y creo absolutamente), confiase, en que el Ser Humano puede sanarse solito, con su propio Poder, sus propias herramientas, si él no lo Cree, no hay nada que hacer. Y hasta que no lo haga, nunca serán ‘demasiados’.

Vivimos lo que necesitamos. Cada uno lo suyo. Y hasta que no lo Sentimos con el Corazón, no lo aprendemos de verdad. Por muchas veces que lo hayamos leído, escuchado y visto.

El silencio es mucho más sabio que las palabras.

Lo que estás sintiendo es lo único que podrías sentir, si no… sentirías otra cosa. Ésa es una de las pocas Certezas que existe, si es que existe alguna…

Escalón a escalón, volverás a Ti = Sentir tu Esencia. No tu personalidad ni tu nombre ni tu identidad mental.

Todo está bien. Todo está bien…