EL ARTE DE SABER ESTAR


Estar. Aquí. A mi lado. Sin ‘tener que’ decir. Sin tener que aconsejar. Sin tener que ayudar. Sin tener que aMaestrar.

Sólo Estar. Sin ninguna intención más. Sin pretender que deje de llorar. O de gritar. O de callar.

Estar. Conmigo. A través de ti. Llegando a mí. Como si no hubiera pasado nada. Como si mis lágrimas no acojonaran. Como si mi mirada no cegara. Como si mi dolor no traspasara.

Dejarme en Paz con mi Caos. Con mi rabia. Con mi tristeza. Con mi vacío. Con mi soledad encubierta. Con toda mi Luz. Con todo mi brillo. Con toda mi impotencia. 

Y tú. Ahora. Sin relojes que corran. Con infinitas agujas clavadas. A mi vera. Piel con piel agrietada. Abrazada por tu respeto. Por tu permiso. Por tus espacios sin destino. Por tu Silencio enmudecido.

Nada más necesito. Nada más me puedes dar cuando siento que todo lo he perdido. No eres un sustituto. Ni un intento de olvido. Ni mi cura. Ni mi pecado concebido. 

Acompañarme en mi delirio. En la pérdida que me ha abandonado. En las cenizas convertido. En la rotura del Alma que la Vida me ha infringido.

Estar. Sin que mi orgullo se dé cuenta. Acariciándome el Corazón con sutileza. Para que no te rechace. Para que no se desvanezca. Para que no te vomite su infinita pena.

Hasta que la aceptación me despierte. Hasta que la ilusión se me empalme. Hasta que las ganas de comerme de nuevo el Mundo me arrebaten el apetito de que la Tierra me trague.

Por favor, no hagas nada. No me regales esperanzas porque las enviaré a la mierda. No me empaches las sábanas de bombones. No me mojes las horas con una lluvia de condones. No me perfumes el ambiente de flores, que aún no estoy muerta. Si huele mal, que así huela. ¡No me entretengas, coño! ¡Ni el coño! Que en este momento, lo único que Deseo… es llorar a pierna suelta. 

Y si no sabes Estar, vete. Que con mi molestia, tengo más que suficiente.