EL TIEMPO MATA A SUS ALUMNOS, PERO NO LO QUE APRENDIERON


Ayer vi una película (Synchronicity) en la que el protagonista soltaba:

“El tiempo es un gran maestro

que acaba matando a todos sus alumnos”

Me gustó su sonido a “perla”. Dicen que el tiempo lo cura todo, que pone a cada uno en su lugar. No estoy de acuerdo. El tiempo no es nada y justamente por su nadez… no es capaz de enseñar algo. Es como el Cielo. ¿Qué es el cielo? ¿La ausencia de constelaciones, de lunas, de planetas, de nubes, de soles, de materia? No existe, así que por mucho que queramos ganárnoslo siempre acabaremos perdiendo(nos). También dicen que la oscuridad es la ausencia de Luz. ¿Y por qué no al revés? ¿Que la Luz sea la ausencia de oscuridad? ¿Qué espejo dijo que la Luz era la más bella? Si es la que más nos ciega… Para mí es un menosprecio a ‘lo que no se ve’, cuando es en la invisibilidad, en la sombra, en el silencio de las palabras donde habita la gran verdad. Es ahí donde se esconde lo que no decimos, lo que nos da miedo aceptar, los sentires que ocultamos y nuestra autenticidad. ¿No debería ser entonces, nuestra oscuridad, la luz que nos hace brillar?

Yo soy mi gran maestra. Tú eres tu gran maestro. Tu actitud, tu reacción y tu decisión. Todo tuyo. De nada ni nadie más. Otra cosa es que le cedas el poder de tus logros o le eches la culpa de lo que consideres fracasos a otros (personas, terapias, filosofías, libros, cosas), bien porque no crees en ti o bien porque así te sientes mejor (aquí la responsabilidad se va a tomar viento).

El tiempo ni cura ni enferma ni te coloca ni te descoloca en o de ningún lugar. Diría que siempre estás eligiendo pero lo del libre albedrío tan famoso no me queda muy claro. No me lo creo, vamos. Si pudiéramos elegir no sufrir, ¿no lo haríamos? Una cosa es que estés enganchada al sufrimiento, al dolor, al tabaco, al alcohol, a las drogas, a esa persona, a una emoción, a la adrenalina, a las hostias, al juego, a la comida, al poder, al dinero, a los musculitos, al placer (y un infinito etcétera), y otra que desees vivir así. En las adicciones (del tipo que sean) lo que menos abunda es la ‘libertad de’. 

¿Que todo el mundo puede sanarse? Queda precioso decirlo y es muy esperanzador. Para mí no es cierto. Muy a mi pesar. Lo siento, pero no me creo (ni me lo quiero creer) que alguien que sea capaz de salir de ahí, se quede dentro por voluntad propia. Parece que lo esté decidiendo así. Pero sólo lo PARECE… Y no tiene nada que ver con el miedo ni con la valentía o cobardía. Es un tema de Inconsciencia (que no de inteligencia). Da igual que te lo repitan un millón de veces. Que tropieces otras tantas con la misma piedra o piedrón. Que desde fuera lo veas cristalino. No importa. No surge ningún efecto porque nuestro corazón está sordo para esa situación en ese momento. Y recalco: EN ESE MOMENTO. Es como si tuviéramos una venda en nuestros ojos. Por mucho que queramos ver, no veremos. O veremos lo que Creamos ver. Osea, una ilusión más.

Así que no. No todo el mundo puede. Y da igual el motivo, la razón, el por qué. El hecho es que estamos revueltos en nuestro propio lodo y saldremos cuando tengamos que salir. Ni antes ni después. Ni porque tú me ilumines ni porque yo, después de haberme pasado 1 año “desintoxicándome”, lo haga. No hay un orden establecido ni por establecer. No hay que seguir unas reglas ni unas normas. No hay caminos correctos por los que te irá bien ni otros por los que te vas a perder. ¿Cómo te vas a perder de ti mismo? A no ser que ya estuvieras perdido antes pero no lo supieras… El sitio en el que AHORA estás es el que te pertenece. Es tu Hogar. No hay otro más verdadero, más perfecto ni más Real. Es sagrado porque es donde tus pies se han parado a Amar. A aprender a Amar. O a saber a qué… Sigue dando igual.

Y, ¿sabes? No pasa nada que huelas a basura. Que te cagues en toda tu mierda. Que vomites cada una de tus penas. Que te odies. Que permitas que abusen de tu inocencia. Que le pegues una paliza a tu dignidad o que te pases por el forro a tu amor propio. De verdad. No pasa nada. Por mucho que lo hayas intentado. Por mucho que te esfuerces… hasta que no toques tu fondo, hasta que no te conviertas en cenizas, no resurgirás, no alzarás el vuelo. Quizás tu fondo tenga mucho fondo y el de tu vecina no tanto. ¿Y qué? Cada uno tiene el suyo. Cada uno camina con unos zapatos hechos a su medida. Cada uno es como es. Ni mejor ni peor. ‘ES’, y punto.

No eres culpable. NO ES NI HA SIDO TU CULPA, porque no supiste ni sabes hacerlo mejor. Eres una gota de agua en estado de evolución. De ebullición. Deja que lo que te está ocurriendo te reviente por dentro hasta que no te quede ni una entraña por explotar. Que tu cordura enloquezca de Vida. SÉ el caos hasta que te transformes en Estrella. Y no te culpes, por favor. No te culpes.

El tiempo podrá acabar contigo pero ni por un instante dudes que tu BRILLO jamás se apagará. Aunque tú no te lo veas. Aunque nadie te lo pueda mostrar.