ME DECLARO CULPABLE POR EXCESO DE RESPONSABILIDAD


Hasta hace unas semanas no fui consciente de la responsabilidad que no me pertenecía con la que iba cargando mi mochila. Era muy sutil, o quizás no tanto… El tema es que no me daba cuenta. Pensaba que ya lo tenía superado. Craso error. Nada es lo que parece. Sólo era una gota, no la lluvia entera.

Creía que me era muy fiel, casi al 100%. Desde hace tiempo era una abanderada de ‘haz siempre lo que sientas, le pese a quien le pese’. Mi Sentir siempre está por delante de mi “deber”, de los compromisos, de las obligaciones sociales o no sociales. Si no me apetece, no lo hago. Así de simple.

Pero descubrí que con la gente que más quiero no estaba actuando de esta manera. Que el vínculo que me en-lazaba hacia ellos me impedía pasar por delante de la culpa que sentía al dar un NO como respuesta. Y era porque me hacía responsable, no de la situación en sí, sino de las emociones que yo suponía iban a surgir en ellos debido a mi negativa. Tenía miedo de que les sentara mal, de no ser “buena hermana, hija, tata”. Tenía un miedo muy muy oculto a que dejaran de quererme si yo era una ‘egoísta’, si yo no era ‘suficiente’, si yo no estaba siempre…

Y entonces entraba en conflicto lo que yo de verdad sentía con lo que mi mente pensaba que “tenía que”. Ganaba la mente y yo misma castigaba a mi corazón por no haber sido más fuerte. Para excusarme, inventaba faltas de responsabilidad ajenas cuando la única responsable de cómo me estaba sintiendo era yo. La valiente cobarde que no se atrevía a hacerse caso.

No es mi responsabilidad lo que vayan a sentir los demás cuando yo digo o cuando callo, cuando yo actúo o cuando prefiero retirarme, con motivos o sin, da igual. Es una elección a respetar. Y las consecuencias de esta auto-infidelidad pueden llegar a cor-romper relaciones ya que ese malestar de ‘estoy haciendo algo que no quiero hacer’ se va acumulando, vez tras vez, hasta que te estalla en la frente con todos los ‘te echo en cara’ habidos y por haber.

Me vi también que, en muchas ocasiones, a pesar de elegirme seguía sintiéndome mal. La culpa surgía casi siempre, y sigue haciéndolo, aunque menos. Creía que sólo el hecho de actuar a mi favor era suficiente. Pero qué va. Es importante, sí, pero muy escaso para que mis latidos bailen en libertad. Cuando me di cuenta que todo tenía que ver con ese exceso de responsabilidad que tengo tan mal impregnado en mi piel, con esa creencia de ‘primero ellos y luego tú’, algo en mi interior hizo ¡click! (iluminación espontánea).

No quiero salvar al mundo. No quiero salvar a mi familia. No quiero salvar a los animales. No quiero salvar a la Tierra. No quiero salvar a mis amigos. Ni tan siquiera quiero salvarme a mí, porque no hay nadie que esté en peligro aunque esa Creencia me venga como anillo al dedo para preocuparme de lo de Fuera y así evitar ocuparme de mis aDentros.

La excusa perfecta para ir diciéndole a diestro y siniestro cómo tienen que comportarse, qué decisiones son las mejores para su vida y qué deberían y no deberían sentir para ser felices (que en realidad es para que yo sea más feliz). Es puro egoísmo. ¡Olé por mí!

Es tan cansado… Requiere un juicio constante hacia uno mismo y hacia los demás, una no aceptación del otro, con todo el dolor que esto conlleva si “te ves” en ese estado de prepotencia y de soberbia, en esa separación que estás creando. ¿Quién soy yo para decirle a nadie lo que es más correcto y lo que no? ¡Y sin preguntarme! Qué arrogante, ¿no?. Y además, disfrazada de ‘lo hago por ti’, de ‘niña buena’ y de ‘sabiduría’. 

Qué gran papel siendo interpretado por una actriz a la que no le va nada actuar y que le actúen…

De ahí mi frase: ‘Cuanto más me conozco menos me sé’. Parece que cuanto más CREO (aquí está la clave, en el creo) conocerme, menos me conozco. Sigo sorprendiéndome de mi ignorancia, por eso dudo de todo, porque para mí nada es permanente, constante, estable. Porque lo que hoy es una verdad, mañana es una mentira, y viceversa. Porque ayer la Tierra era plana y hoy dicen… que es redonda. Porque ahora estoy eufórica y en cinco minutos puedo estar abrumada o triste o vacía o plena o feliz o excitada o hambrienta o acojonada. ¡Quién sabe qué!

Y cuando digo que dudo, no me refiero a una duda surgida de la inseguridad. Al revés. Es un duda que nace de la certeza de que ‘sólo sé que no sé nada’, y con ella me abro a la Vida, a infinidad de verdades y no a una única “esto ha sido así, lo es y lo será eternamente”. Me abro a la ilusión, al aprendizaje, a lo nuevo, al asombro, a la fascinación, a la belleza, a ‘lo que tenga que venir’. Me abro al Amor, porque ante el Amor no puedes cerrarte a nada a no ser que tengas miedo de algo.

Que cada uno se ocupe de su parcela, que yo con la mía tengo de sobra porque cada vuelta que le doy, la enredo un poquito más. ¿O menos…? Ni lo sé ni me importa (me encanta esta frase).

Me declaro culpable por exceso de responsabilidad y me perdono por haber jugado tan bien al juego que en su día me inventé.

¡QUE CONTINÚE LA PARTIDA!

INSERT LOVE

2 comentarios el “ME DECLARO CULPABLE POR EXCESO DE RESPONSABILIDAD

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