LA OSCURIDAD ES EL REFLEJO DE LO QUE NO NOS ATREVEMOS A MIRAR


La oscuridad sólo existe para quién cree en ella. Es así de fácil. Vemos lo que Creemos no lo que Es. Yo no Creo en el mal ni en los demonios ni en los infiernos ni en las conspiraciones ni en cualquier otra excusa que inventemos para no responsabilizarnos de nuestra vida, de nuestra felicidad y de nuestra Paz.

¿Que hay situaciones, personas, reacciones, emociones, alimentos, colores, experiencias que no me gustan? Pues claro. Pero yo no me creo tan prepotente como para hacer de mis preferencias, de aquello que yo solita atraigo por mi vibración, no por la del “mundo externo”, (negatividad, ataques, violencia, bondad, mentira, alegría, luchas, dureza, soberbia, salud, enfermedad…) la Verdad. Mi realidad no es la Realidad, sólo es el reflejo de todo lo que siento Dentro, nada más.

Algunos, al nacer, olvidamos que somos Ángeles en la Tierra. Otros, al recordar, olvidan que son Seres Humanos alados que han bajado para aprender a caminar. Queremos Regresar a nuestro Hogar cuando nos hemos ido de él voluntariamente para ser vagabundos sin techo, viajantes de la Vida, experimentadores en libertad. No podemos ser más de lo que somos. Por mucho que queramos no vamos a volar. Admitir, ser consciente de nuestras propias limitaciones no es ser cobarde ni conformarse, es ser honesto, humilde y realista.

Si yo cierro los ojos, ¿qué voy a ver? Oscuridad. Esa oscuridad que tanto se nos aparece fuera es producto de lo que no queremos ver en nuestro interior. Nos da pánico entrar en esos espacios que nos dijeron, que nos Creímos que eran sombríos, que eran prohibidos, que estaban embrujados y llenos de fantasmas.  Nos quedamos en la superficie, en lo que me duele, en lo que me da vértigo, en lo que rechazo, en lo que me da náuseas… pero sólo un poquito. En cuanto nos asomamos más de la cuenta, nos asustamos y echamos a correr. Y así, jamás podremos llegar a descubrir, a Sentir, esa Luz que está siempre ahí, iluminándonos, sosteniéndonos, abrazándonos, Amándonos y Siéndonos.

Si yo no soy capaz de Verme en mi totalidad, tampoco podré Ver, ayudar y guiar al otro, por muchos títulos que tenga, muchas voces celestiales que me hablen y mucho conocimiento que posea. Si me da miedo Sentirme, me dará miedo Sentir al otro… y si no hay empatia hacia esa persona, no podré entenderla. Crearé muros, armaduras para que no me salpique su tristeza, su dolor, su sufrimiento, su rabia, su ira, ya que me recordarán todo aquello de lo que estoy huyendo. Desde el miedo no puedo Amar, no puedo ser compasivo, ni conmigo ni con los que me rodean. Así nos movemos por la calle. Fíjate en tu reacción al ver a un mendigo, a un alcohólico, a una prostituta. ¿Qué sientes? La mayoría rechazo, porque son el puro reflejo de eso que nosotros mismos nos tapamos. Es a nosotros a quienes nos estamos rechazando, no a ellos…

Es fácil aceptar que me da miedo hablar en público. Ahora, aceptar que tengo sentimientos de odio hacia mis padres, que desearía que estuvieran muertos, que ojalá mis amigos no consigan sus sueños para así yo no sentirme tan mal, que soy una inútil, un mierda, que la envidia me corroe, que me creo mejor que tú, que los gays son unos enfermos y que la mujer que se acuesta con quién le da la gana es una guarra, eso ya son palabras mayores.

Y no lo aceptamos, no nos aceptamos, porque nos avergonzamos, porque no “deberíamos” sentir eso, porque es “malo”, porque es pecado, cuando son sólo pensamientos automáticos, creencias malheredadas que no son reales, no son lo que Somos. Pero nos las creemos, nos las tragamos, les damos todo nuestro poder y nos pasamos la vida intentando extirparlas de nuestra mente, maldiciéndolas, dándoles toda nuestra energía, regodeándonos en unas heridas que ya no Son, en lugar de serles indiferentes, en lugar de verlas pasar, de observarlas, de soltarlas, sin hacerles ningún caso porque no son ninguna Verdad.

No es lo que siento ni lo que pienso, es lo que me Creo que siento y pienso lo que me provoca ese miedo a esa supuesta oscuridad. Y es lo que hago con ello lo que me mantendrá atrapada en mi propia ilusión o lo que me permitirá de ella Despertar.

En el Cielo más oscuro es donde las estrellas brillan más. Si no abres tu ojos, jamás las podrás reconocer, disfrutar y gozar. Si no abres tus ojos a todo lo que se halla en ti, jamás podrás Ser, jamás te podrás Amar.

Tú decides.

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