Renunciando a la Esperanza


“La Vida es como montarse en una barca

que va a salir a navegar al mar y se va a hundir”

-Shunryu Suzuki Roshi-

Y a pesar de saberlo, intentamos construir una fortaleza dentro de la barca creyendo que así evitaremos ser ahogados o, al menos, hundirnos menos…Y lo único que conseguimos es no disfrutar del viaje porque estamos distraídos cargándonos de piedras, una tras otra, enMureciendo el Corazón y enmudeciendo a nuestra Alma, para no ser tocados por las tormentas, por los huracanes, por los tsunamis, por las lunas y por los soles que el Cielo nos refleja; para no ser Vividos, para no ser Sentidos, para no ser Amados “por si” somos de nuevo doloridos…

Creemos que si llegamos a costa “a toda costa” pisaremos tierra antes de que el mar nos acoja en su profundidad, sin darnos cuenta que ya estamos en Tierra y que no hay ningún otro lugar al que llegar.

Convertimos un crucero en un naufragio dándonos por muertos antes de tiempo. 

Antes, en lo que llaman pasado, era fiel seguidora y fan de la Esperanza, de esa confianza en esperar. Dicen que debe ser lo último que se pierda. Ahora sé que debería ser lo primero a renunciar.

La Esperanza vive en el mañana, en un futuro “mejor”, en la negación de lo que tengo, en el rechazo de lo que soy, en la lucha por el destino de la conceptualizada iluminación. Y nunca se agota. Siempre hay más. Siempre puedo “ser más”. Nunca “ya Soy”.

Mientras tengas esperanza no tendrás vida, porque la vida sólo existe en este momento, en este ahora, en el Presente. Y es aquí donde se da y donde se recibe Todo, sin excepción. En cada caricia, en cada suspiro, en cada beso, en cada mirada, en cada palabra, en cada silencio, en cada respiración.

Pretendemos tapar nuestras sombras (aquello que no nos gusta de nosotros) huyendo de ellas “con la esperanza” de que si les pongo el disfraz de la indiferencia, de la ignorancia y las barnizo con unos cuantos cursos, libros, charlas y meditaciones, se olvidarán de mí y/o yo de ellas y se escaparán hacia otra personalidad.

Pretendemos que el mañana “nos arregle” el hoy para hacer desaparecer el ayer, y con él toda una historia que “ya es historia” pero que no la permitimos “dejar atrás”, recordándola, fantaseándola una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…

Y así nos enganchamos, y así intentamos desengancharnos, mediante la realización de un sueño que es una mera ilusión, sanando heridas que no sangran y desbloqueando puertas que están abiertas.

Nos creemos enfermos, tarados, limitados, incompletos, inválidos, tuertos, mancos, carentes, mediocres, escasos, imperfectos, cuando Somos todo lo contrario: ilimitados, completos, abundantes, infinitos, eternos y Perfectos.

Y por eso así de vacíos nos sentimos. No porque lo seamos sino porque nos los Creemos, a pies juntillas, o sin juntar.

De tanto esperar a que el Sol girase, el Mundo se desesperó y empezó a girar “sobre si mismo”, mareándose por el camino y vomitándose “gravedad”.

Me daba pánico sentir. Creía que esa intensidad iba a acabar conmigo, que podría morirme de Amor, que no cabía todo en mi pecho. Ahora no puedo vivir sin Sentir(me). Ahora sé que la Vida no tiene sentido sin todos esos “sentidos”. Ahora sé que ese Amor siempre estuvo en Mí.

  • Que el dolor, el sufrimiento, las caídas, las alegrías, las lágrimas, las sonrisas, los atardeceres, los amaneceres, el frío, el calor, los sudores y el temblores le dan su forma, son Ella.
  • Que no hay partes que nos podamos extirpar por mucho que no nos gusten y que cuanto más lo intentemos más nos agotaremos, más nos encadenaremos y más nos “olvidaremos”.
  • Que no es cuestión de cambiar sino de aceptar, de abrazar y de amar.
  • Que si te tienes que derrumbar, que así sea, de pie, de rodillas, de cuclillas o como te de la gana, pero Hazlo, hasta que no haya más cimientos viejos que quebrar.
  • Que la belleza está en cómo te ves y no en aquello que miras.
  • Que la libertad se asienta en la sencillez, en lo simple, en lo fácil, en lo que ya Es.
  • Que sólo cuando te abres, te puedes entrar…
  • Que sólo cuando te Amas, puedes Amar.

Renuncio a cualquier deseo que no se haya cumplido y a cualquier sueño que no sea ya Realidad.

Renuncio a estar pendiente del tiempo para no malgastarlo con tanto ruido.

Renuncio a dejar para mañana lo que puedo sentir hoy.

Renuncio a creer que hay otro día mejor que éste, otro momento en el que pueda ser más feliz y otra persona que me haga mejor persona.

Y Renuncio a la Esperanza de ser quien no soy,

de tener lo que no poseo

y de encontrar lo que no he perdido.

AMÉN-AMEN

momento

 

2 comentarios el “Renunciando a la Esperanza

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