Una muerte placentera

Amanecen tus manos sobre mi pecho acariciando las idas y venidas de mi respirar.

Me miras, te miro..nos miramos…

Un escalofrío calienta mi deseo por pegarme a tu piel,

sin espacios en los que puedan colarse tus ausencias,

sin sudores por los que resbalen mis presencias,

sin plumajes que te hagan despegar.

La Luz que desprendes ciega mis heridas

que se entretienen en olvidar.

Tienes una Belleza de las que duele contemplar.

Te miro, me miras..nos miramos…

Mis dedos se corren entre tus mejillas

al tocar tu resistente fragilidad.

El sonrojo acalorado de tus labios

me llama sin cesar.

Me acerco, te acercas…nos acercamos…

Nuestras bocas se retan a salivar.

La mía se desploma en el primer asalto

ante la sensualidad de tu jadear.

Te encanta saber que ya has ganado la batalla antes de comenzar.

Me resisto a que tomes el control de mis caderas.

Me alejo, te alejas…nos alejamos.

No aguanto ni un segundo sin inspirarte…,

sin acariciarte,

sin besarte,

sin atarte a mi lascivia,

sin amarte,

sin tu mandar.

Mis pensamientos enloquecen cuando desapareces sin avisar.

Entras sigilosa

para hacerme desesperar.

Me rozas, te rozo…nos rozamos.

Te recreas en mis pasiones

sin dejarme penetrar…

Ningún tiempo fue perdido,

ningún espacio se pudo ocultar.

Me abrí en tu canal,

te abriste sin dudar

y

juntas,

la una sobre la otra,

fallecimos de placer al Extasiar.

el-orgasmo-femenino1

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