COMPASIÓN por y para Todos, sin exclusión: la mayor cura contra la Violencia


¿Alguna vez has sentido Compasión? No, pena no, ni lástima. Compasión, en mayúsculas.

Hay “cosas” que son muy difíciles de transmitir, de explicar con palabras. Ésta se lleva la palma.

La ternura inunda cada átomo de tus células. El “no sufrimiento” ahoga tu respiración. El Amor que sientes es tan puro que rompe por dentro cualquier atisbo de “muro”, frialdad, indiferencia, lucha, ataque, defensa que pudiera estar instalado en ti.

Es tan intenso, tan bonito, tan especial que es muy complicado mantenerlo Vivo porque enseguida aparecen esas distracciones que nos alejan de él y acaba evaporándose entre las grietas de nuestra inconsciencia no sin antes haber “dejado huella”.

La primera vez que lo sentí fue hace pocos meses y por un animal al que “un hombre” había maltratado. Me quedé unas horas con él, cuidándolo, protegiéndolo, arropándolo, dándole mi calor y mi Amor. Estuve una semana con ese sentimiento, esa sensibilidad a flor de piel. Algo murió en mí y algo precioso se sembró.

Yo era de “las que no sentía”, de las que hasta dormía con la armadura puesta “por si acaso”, de las que iba de dura, de “a mi no me afecta nada”, muy yang. Poco a poco me fui abriendo, fui soltando mis miedos y aprendiendo el significado del verbo Amar. Y no me refiero el amar a una pareja sino a ese Amor que no tiene “por qués”, ése que puedes sentir cuando miras el cielo y lo ves rodeado de estrellas, vigilado por esa Luna tan mágica. O cuando aparece un bebé ante tus ojos o un cachorrito de cualquier especie y se te cae la baba de lo lindo que es. O cuando ves a una pareja de ancianos, cada uno haciendo de muleta al otro, con tanta vida en sus arrugas, tanta sabiduría, tanto cariño, tanta inocencia. 

Ese Amor lo vas amando cada día un poquito más y él se va acercando a ti, sigilosamente, para que no te espantes, a medida que le vas abriendo las puertas de tu Corazón. Y cuanto más aceleras…más calentito se pone, te pone, te abriga, te abraza, te arropa, te Recuerda quién eres en realidad y el camino de Regreso a tu Hogar, a tu Esencia.

Una vez lo pruebas ya no quieres dejar de beberlo.

Sólo hay que atreverse a Sentir, darle permiso para que te coja de la mano y te lleve hacia un lugar llamado Paz.

Suéltate la melena. Sé Compasiva contigo, mírate más allá de tu apariencia. 

Siente en Ti aquello que deseas que el Mundo Sea.

“Abre los ojos”. Mira en este mismo instante a tu alrededor. 

-¿Qué Ves? 

-¿Nada?

-Vuelve a mirar…con los ojos del Corazón..

-¿Puedes Sentirlo..?

Abracadabra…

maria-teresa-calcutta

4 comentarios el “COMPASIÓN por y para Todos, sin exclusión: la mayor cura contra la Violencia

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