El Perdón

 

Tengo una hora para comer en el trabajo. Estamos repartidas en dos grupos. Tenemos un minioffice con nevera, cafetera y micro. Nos traemos nuestro tupper, comemos en la sala de reuniones y luego bajamos a que la brisa del mar nos limpie..

El jueves éramos cuatro: tres energías masculinas (en diferente grado y evolución..) y una femenina. Estábamos comentando un enfrentamiento entre dos compañeras y los diferentes tipos de reacciones que podrían haber surgido de esa situación.

Una de nosotras decía que ella era muy rencorosa y que si alguien “le hacía daño” (mala contestación, acción..lo que fuera..) su respuesta, su “castigo”, era la indiferencia y que, aunque se le acabara pasando el enfado, ya nada volvería a ser igual.  Y entonces saqué el tema del perdón. Sí que es verdad que el verbo tiene mucho poder para “romper” pero también para “unir” y que hay que hacer una valoración global de la persona. Tiene que haber un equilibrio, claro, como en todo, pero a veces nos dejamos llevar por nuestras heridas y cortamos por lo sano una relación, amistad, “principio de”.. sin tener en cuenta todo el Amor que esa persona nos ha dado y nos da. Dejamos..que la sombra se vuelva más oscura y nos gane la partida, en lugar de darle la luz que se merece. El miedo a sufrir nos ciega, nos aísla, nos aleja de nuestro Corazón.

La misma “rencorosa” admiraba a quienes pedían perdón porque a ella le costaba mucho. La “energía femenina”, de 23 añitos pero muy evolucionada, no entendía el por qué:

– Haces algo que no ha sido correcto, lo asumes y pides perdón..ya está.

Y yo sonreía y le explicaba..

– No es una cuestión de “orgullo”..eso es la capa más superficial. Para dar el paso de pedir perdón antes tienes que reconocer que te has equivocado y eso implica que tu mente te haga Sentir que no eres perfecta, que eres débil, que eres vulnerable y como consecuencia puedes “volver” a ser lastimado por cualquiera, que no te aceptas, que no te quieres y que si tú no eres capaz de Amarte, ¿quién lo va a hacer? = Mejor “mal acompañada” que sola.  Ante tal dilema..sólo unos pocos “locos valientes” eligen el Perdón al “yo tengo razón”.

Y si hay que tener coraje para eso..para Perdonar mucho más. Si perdonas te quedas sin excusas, sin culpables, sin penitencias..Sólo te queda Responsabilizarte de ese daño “que te han hecho”, de esa rabia, de esa ira, de esa tristeza, de ese desamor que ha surgido en ti, de mirarlos a la cara, de adentrarte en ellos y “dejarlos ser”..en lugar de rechazarlos y huir de ellos cediéndolos a otros mediante la venganza, la condena, la indiferencia, el victimismo o cualquier otra artimaña que podamos utilizar.

Cuando Sueltas todas esas creencias que te impiden Ser, cuando te relajas, cuando no intentas demostrar nada a nadie (a ti mismo..) entonces es cuando desaparece “la necesidad de”, es cuando te Vacías, es cuando te llenas de Paz, es cuando el Perdón y el Perdonar dejan de Existir..y Es cuando todo se vuelve tan fácil como “los 23 añitos” querían transmitir.

En ambos casos, es cuestión de Decidir:

¿Me atrevo o no me atrevo?

perdon

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