AMOR DOLOR

LOS VERSOS QUE SE ESCRIBEN SIN TINTA


A veces me da la impresión de que la mayoría de personas hablamos del Amor con la cabeza en lugar de con el Corazón. Muy a la ligera. Lo cuál indica, que nada de lo dicho es real. Porque el Amor sólo puede surgir del Alma. Jamás de la mente. De la razón. De la convicción.

No se le pueden poner palabras a lo que está hecho de latidos. De silencios. De Sentidos.

Algunos lo expresan a través de la danza. Otros de la pintura. De la música. De los besos. Abrazos. Miradas. Caricias. Sonrisas. Y otros tantos, lo intentan, lo intentamos, mediante las letras. Mucho más distantes, lejanas, borrosas, translúcidas, de lo que ES. 

Hay Versos que se escriben sin tinta. Que se esconden entre las palabras que decimos y las que callamos. Que vuelan por los sueños que queremos alcanzar. Que se posan en esas pieles tan salvajes como tiernas, que te hacen perder la cabeza y encontrar tu verdadera Esencia. Y cuando los juntas, sin puntos ni comas, sin trampas ni cartón ni rimas ni diapasón, se transforman en poesía. Tan Bellos que sería una insolencia plasmarlos en un papel. Por muy transparente… que éste fuera.

¿Sabes ese Instante en el que te cruzas la mirada con otra mirada y el tiempo se esfuma? ¿Y la eternidad te envuelve? ¿Y los recuerdos sin imágenes le pegan un baño a tu olvido? ¿Y tus pensamientos se paran porque lo que sientes es tan intenso, tan profundo, tan penetrante, tan Vivo, que hasta ellos se arrodillan ante Él? Eso, no puede ser contado por muy bien contado que lo cuentes. Porque no le llegaría ni a la suela de su significado. 

Son instantes que están hechos de acero Inolvidable. Aunque los vistamos de carne y hueso. De apellidos. Colores. Sabores. Bandas sonoras. Amaneceres. Estrellas fugaces. De lunas llenas. O de olores.

Las palabras tienen tantas definiciones como seres humanos habitan el planeta. Cada uno de nosotros las interpretamos según nuestras experiencias. Nuestras creencias. Lo que para mí es pena, para ti es Compasión. Lo que para mí es verde, para ti puede ser marrón. ¿Cómo saber qué es lo que tú estás viendo? ¿Por el nombre que le das? ¿Como es igual que el mío, quiere decir que vemos, sentimos o pensamos lo mismo?

Quizás no existe ninguna verdad. O quizás son infinitas y lo que no existen son las mentiras, los errores, las equivocaciones, la ignorancia. Ni siquiera la evolución. Querría decir que lo de hoy es peor que lo de mañana. ¿Acaso puede haber algo mejor que lo que AHORA estoy viviendo? ¿Que lo que en este momento está ocurriendo?

Ayer las patatas eran buenas. Hoy, parece ser, que son malas. Por muy bien que te sienten. Y como ‘alguien’ lo ha dicho, aunque mi cuerpo me surrurre lo contrario, dejo de tomarlas. ¿No os parece absurdo? ¿HacerNOS caso omiso y poner en un pedestal a la ‘sabiduría’ del otro mientras le rezamos… ‘Sí, bwana’ a todo trapo? ¿No os suena a ‘lo de siempre’?

Yo, me, mi, conmigo. Mi Verdad es la Verdad. Hoy. Y mañana… ¿Mañana? ¿Qué es eso?

AMOR. Todos deseamos poseerlo, tenerlo. Pero es libre como el viento. Y sólo siendo libres, vendrá a nosotros, aunque en nosotros siempre esté. Es como las mariposas. Como la felicidad. Cuanto más intentas perseguirlas, más lejos se van. Son ellas las que vienen a ti. 

Cuando aceptas que no eres feliz es cuando empiezas a serlo. Mientras no lo hagas, gastarás toda tu energía en Ser algo que no estás siendo. Puedes INTENTAR aprender. Tienes un amplio abanico de opciones ahí FUERA. Para todos los gustos. Con técnicas energéticas. Meditaciones. Cantando mantras. Viajando a lugares de poder. Realizando retiros. Cursos. Sanaciones. Respiraciones. Asanas. Constelaciones. Y un largo etcétera.

Pero dime una cosa, ¿de verdad crees que alguien externo a ti puede enseñarte a ser feliz? ¿De verdad crees que vas a SER poderos@ porque durante 5 minutos te sientas así? ¿De verdad crees que se puede enseñar a Vivir, a Amar o a Sentir?

No funciona. Lo sabes. Todos lo sabemos. El problema es que no lo aceptamos. No aceptamos no sentirnos las 24 horas en éxtasis, plenos, radiantes, brillantes, fogosos. No aceptamos la tristeza, el dolor, la enfermedad, el sufrimiento, el vacío y la soledad. No hablo de que te guste o no te guste, sino de ACEPTAR. La noche. La sombra. La oscuridad. Las ratas. Las cucarachas. Las tormentas. Las crisis. Los huracanes. Y cuando algo (una persona, un deporte, una droga, una técnica espiritual o no, un trabajo) nos lo proporciona, nos enganchamos. Y queremos consumir más para volver a sentir ese subidón, ese cielo, esa dimensión que no tenemos en nuestro día a día. A eso se le llama apego y el apego necesita de más apego para proCrear. 

¿Es lo que quieres? Adelante. ¿Quién es nadie para decirte lo que debes hacer? Tu vida. Tu elección. Tu responsabilidad.

¿Pero sabes una cosa? Hay Versos que se escriben sin tinta. Y hay Personas-poeta que los recitan con su sola Presencia. 

Ellas. Ellos. Las brujas. Los magos. Tan divin@s como human@s. Que nos muestran con su ejemplo que SE PUEDE ser Feliz aunque en algún momento no lo seas… Haciéndose amig@ de su melancolía, de su nostalgia, de sus miedos, de su vulnerabilidad, de sus desgarros y de cada una de sus sagradas lágrimas. Sin ‘necesidad de tomar’ nada que no sea suyo. Nada que no provenga de su Interior. 

Eso sí que es Valentía. Eso sí que es Empoderamiento. Lo demás es… ‘lo de siempre’. 

¡Bendit@s Seáis DIOS@S del AMOR!

Gracias por SER. Gracias por ESTAR.

♥ Sólo alguien que se sostiene a si mismo es capaz de sostener a los demás ♥

raices-profundas

CUANDO LAS RAMAS SE PELEAN, LAS RAÍCES SE ABRAZAN


La Soledad. Divino tesoro del que nos escondemos cuando nos sorprende tocándonos nuestro vacío. La tendencia es huir de ella. Es como un vendaval que pone patas parriba toda tu seguridad, todo tu poderío, toda tu valentía. Te deja desnuda ante la Nada. Y es tan profundamente abismal. Tan vertiginosa…

Hablo de la no elegida. De la que surge sin previo aviso. La que hace que se tambaleen tus cimientos. Tus máscaras. Tus pilares de la Tierra por la que tan fuerte pisas. Ésa es para mí la Gran Maestra. 

Estar solo no es soledad. Yo estoy prácticamente todo el día sola y muy poquitas veces la siento. Y hay mucha gente que estando rodeada de compañía, no se puede alejar de Ella. No se sabe dónde habita. Quizás siempre se encuentre en nosotros y se cuela por las brechas que dejamos cuando nos alejamos de nuestro Centro. Para avisarnos de que volvamos a él. De que hay algo que estamos haciendo, o dejando de hacer, que ya no nos pertenece. Que soltemos. Que volemos. Que muramos para renacer.

Hoy me ha hecho ‘toc toc’ en el Corazón. La veía venir. Me ha recordado que ahí fuera también hay Vida. Y que por mucho que me resista, la necesito. Que mi independencia tiene un límite. Y que si me paso tres pueblos (incluso dos), se apoderará de mi bienestar, de mi felicidad. Me arrebatará mi plenitud y me dejará tirada con el desgarro que me produce la sensación de ‘separación’. Para que mueva el cuelo. Mueva mi pereza por interactuar. Mueva mi comodidad. Y me ponga a caminar. Hacia otros cuerpos. Otras pieles. Otros pensamientos. Otras sonrisas. Otras miradas diferentes a la mía. Que ya me tengo muy vista y demasiado ‘aprendida’.

Es curioso. Cuando se me acerca tanto, la primera reacción es contactar ‘con la sociedad’. Y cuando ya he hecho el trabajo, lo que deseo es estar sola. Cuando me SIENTO sola, me apetece ESTAR sola. Qué sinsentido, ¿no?. Podría haber quedado con alguien, que era ‘lo que se me pedía’: ¡No te aísles, sal! Pero ni he podido ni he querido. 

Y Aquí estoy. Escribiéndome. Expresándome. Manifestándome. Echando las tripas por los dedos. Es mi manera de vomitar todo aquello que se me remueve dentro. Lo que me hace un nudo en el pecho y me quiebra la garganta. A veces, cuando las palabras se quedan sin voz, también saltan las lágrimas. Ellas no necesitan decir nada. Sólo ser lloradas para SER… liberadas. Es su función. Cuando nos las tragamos, nos ahogamos. Y una parte de nuestra Alma, se ahoga con ellas por haberlas rechazado. Y de ahí, a la enfermedad física, mental, emocional y/o espiritual.

La Soledad. Ya la tengo calada. No me gusta. Qué va. No me gusta nada su Presencia. Es tan intensa… Hace que me sienta muy perdida. Una perdición sin vía de escape. Ni de encuentro. Una perdición que te impide SABER, entender, comprender. Para que el único sostén que tengas seas Tú. Tu esencia. Tu Ahora. Nada a lo que agarrarte. Ningún futuro ni pasado por el que escaparte. Sin preguntas. Sin respuestas. Sólo Tú, contigo y nadie más.

Así es como te enfrentas a Ella. Fundiéndote en su retina. Sin mirar alante ni atrás. Directa a su eternidad. A su infinidad. A su ‘ningún lugar al que regresar’. Y cuando descansas en Ella. Cuando dejas de resistirte a sus caricias. A tus lamentos. Entonces, es cuando se va. Sin olvidarse de su ‘Volveré’ tan particular.

Únicamente sus brazos son los que te pueden abrazar en ese momento. Aunque tú desees que sean otros, más de carne y hueso, los que envuelvan tu tristeza. Aunque tu desesperación por que alguien te AME, en mayúsculas, casi no te permita respirar. Aunque tus ‘no necesito a nadie’ se transformen en ‘no puedo vivir sin ti’. Aunque el Hogar que has construido en tu interior se te caiga encima junto con las paredes en las que has pintado tu aparente sabiduría. Aunque todas tus pasiones se derrumben. Sólo ella está ahí para Ti. O la aceptas. O te aceptas. O sales corriendo. 

Yo prefiero quedarme. Que de Mí, no me saca nadie. Por mucho miedo que tenga. Por muy estremecedora que ME vuelva…

Las nubes pasan, desaparecen. Pero El Cielo, SIEMPRE está. Aunque, a veces, nos cueste Verlo. Aunque, a veces, nos cueste Vernos. Por muy jodidas que estemos, por mucho que nos peleemos con nosotras mismas y con la Vida, el AMOR jamás nos abandona. Si no, no sería Amor…

Una vez que la Soledad se ha esfumado (si tú no te has largado antes), entonces es cuando entiendes, cuando SIENTES que:

“Cuando las ramas se pelean,

las raíces se abrazan”

 

Y es ese abrazo, que es de Ti hacia Ti, el que no tiene precio. Por muy caro que CREAS que te ha costado…

Es ese abrazo, una vez pasada la tormenta, el que te susurra al oído:

-Gracias por haberme(te) esperado

A lo que tú (TE) respondes, sin ningún ápice de duda:

-Ha valido ‘la pena’, CORAZÓN.

HACER PLANES

SI QUIERES HACER REÍR A DIOS, CUÉNTALE TUS PLANES


Planear. Esa lista de cosas que apuntas en tu mente para que sucedan. Con fecha y hora, además. 

Antes me encantaba hacerlo. Y me pasaba los soles y las lunas recreando las posibles situaciones que pudieran acontecer en el ‘viaje’. Es bonito soñar. Sigo haciéndolo. La diferencia es que ahora suelto el resultado. De esta manera, la frustración, en caso de ‘plantón’, no me hace una visita. Y si aparece, es muy fugaz. Vista y no vista.

Control. Queremos tenerlo todo controlado para que nada nos pille por sorpresa. Qué aburridos somos…

Y mientas tanto, la Vida se ríe en nuestra cara cada vez que firmamos un contrato ‘por siempre jamás’. Ya sea en un papel o en nuestro corazón. ¡Santa Inocencia la nuestra!

A estas alturas y aún creyéndonos inmortales. Que SER, lo Somos… Pero quizás, no tanto como nos han contado. 

A veces me sorprendo de la facilidad que tengo en pasar página. ¿Cómo he llegado hasta este punto? Ni idea. Un cúmulo de circunstancias-experiencias-aprendizajes. Dejo un trabajo y al día siguiente es como si nunca hubiera estado ahí. Como si todo hubiese sido una fantasía. Me pasa mucho últimamente. Alomejor eso es lo que llaman vivir el Presente. O que no me permito crear vínculos con nada ni con nadie (inconscientemente) ‘por si acaso’, algún día me voy o se van de mí. Para que no me afecte. Para no Sentir lo que ‘un día’ me hizo sufrir. O ‘a saber’. 

Cada vez me importan menos las ‘razones’. ¿Para qué? Si la Verdad está muy por encima de lo que yo pueda llegar a alcanzar. Para qué perder el tiempo en si es por esto o por aquello. ¿Me siento bien? Sí. Pues ésta es mi única ‘razón’. La que a mí me vale. Las demás, se las puede llevar el viento con las palabras que me sobran. Ya me quedo yo haciéndole compañía al silencio del ‘ni idea’. Es tan liberador… No ‘tener que’ saber el de dónde vengo, el adónde voy, el quién soy, el por qué o el para qué. 

SENTIR. Lo que aparezca. Sin buscarle una explicación. Una raíz. Una historia. Un trauma. Un culpable. Un pasado. Sólo sentirlo. PermitirME expresarME. El dolor, la rabia, el miedo, el vacío, la soledad, el apego, la impotencia. La muerte de lo que tanto me vibró. De aquello que me Hizo el Amor hasta deshacerme en él. Hasta tocar las tripas de mi Alma. Hasta hacerme desaparecer en la Nada transformándome en el Todo.

Sentir la Vida que hay en cada rincón de mi piel que no quiero tocar. Que no quiero Ver. Que censuré. Que metí en el baúl de los secretos y que ahora reclaman ser disueltos. Desean regresar al Hogar en el que nacieron. Para no ser más repudiados. Desterrados. Encarcelados. Sino amados. Amados. AMADOS

PLANEAR: Volar con las alas extendidas sin moverlas. 

¿Se marcarán un destino, un rumbo, las aves, o simplemente se dejarán llevar por la brisa hacia ‘ningún lugar’?

Nosotros, los que extendemos las piernas y los brazos, con movimientos ‘a toda pastilla’ hasta quedar extenuados, “planeamos” de otra manera. Con prisas. Queriendo llegar YA al destino, aunque no tengamos ni idea de cuál es. Pero que sea ya. De inmediato. Para ayer. Somos tan veloces que nos perdemos las hermosas vistas del trayecto. 

Miramos sin Ver. Y así, es imposible contemplar la Belleza que Somos. Todos. Sí, todos. Porque la belleza, no está en las carnes blancas o morenas, como muchos Creen. Es un estado de ánimo que habita en el Corazón y en los ojos del que mira. No en lo observado, sino en el observador. 

Si eres Bello por dentro, verás belleza fuera. Por muy ‘feo’ que sea lo que sea. Podrás Verla más allá de las vestimentas, del personaje, de lo mal o bien que huela. 

El Amor está en todas partes. En realidad, es lo único que nos Existe. Todo lo que nos rodea, nos está hablando continuamente. Pero hay muy pocos que sepan escuchar las sutilezas. Lo invisible. Las despedidas sin el adiós de bienvenida. Las miradas. Las caricias. Las pausas. La delicadeza tras la brusquedad. La vulnerabilidad tras la dureza. Las lágrimas que esconden algunas sonrisas viejas.

Hay muy poca gente que sepa ESCUCHAR. Que sepa que aquello que vemos es sólo una sombra de lo que no vemos. Que mañana moriremos, pero Hoy estamos vivos. Y, además, hacen algo con esos latidos que les respiran.

La mayoría desean cambiar de ‘cuerpo’. Su cuerpo. Su templo. Cuando lo más sencillo es cambiar de ‘pantalón’. De Creencia. De perspectiva. De pensamiento. Y luchan. Y luchan. Y luchan. Y cuando se han dado cuenta, se les ha pasado la Vida por delante sin haberla disfrutado. Que es de lo que se trata, ¿no?

Somos muy exigentes con nosotros mismos y (como consecuencia) con los demás. ¿Para qué? Para nada. Querer tener razón en lugar de Paz. Y con mi verdad me llevo por delante la tuya. Que la correcta es la mía. Que para eso es mía y YO YA SÉ porque ‘YO YA’. No como tú, que no te enteras de nada. Eso sí, luego me voy a meditar y a cantar cuatro mantras que necesito tranquilidad. Que esto de vivir, me estresa. 

¡Qué SINRAZÓN! Qué contrariedad… Que nos compre quién nos entienda.

Los Huevos… me han enseñado una cosita. Que si los aprieto demasiado fuerte, los rompo. Y que si no los sujeto con suficiente firmeza, se caen (UTIL-izable para todo).

Y ahí voy. Caminando ‘ni tanto ni tan poco’. Aprendiendo a AMAR-me sujetando pero sin apretar. Dejando espacio a mi Corazón para PLANEAR… Aunque Dios, esté donde esté si es que está, se parta ‘la caja de sorpresas’ de risa y me regale un par o tres de imprevistos. Como ofrenda a mi ingenuidad. 

El Que Todo Lo Sabe, en algún momento, se tendrá que equivocar, ¿no?. Si no, lo de ‘sólo sé que no sé nada’, ¿dónde queda?.

Pues eso. SENTIR para VIVIR para AMAR para poder morir en PAZ. 

Que YO YA…

aceptacion

LAS ÚNICAS BATALLAS QUE GANAMOS SON AQUELLAS QUE EVITAMOS


Equilibrio. Entre lo que doy y lo que recibo. Lo que hablo y lo que escucho. Lo que actúo y lo que descanso. Lo que cuido y lo que me dejo cuidar. Entre el mar y la montaña. La realidad y el sueño. El cielo y la tierra. Lo de afuera y lo de adentro. Entre la compañía y la individualidad.

Cada uno tiene su punto de equilibrio. Y no es estático. ¿Acaso algo lo es? No lo puedes controlar. No puedes hacer una lista de por vida con lo que va a la derecha de la balanza y lo que va a la izquierda porque en una hora, las mismas cosas, pesarán de otra manera. 

Lo que para mí es denso, para ti puede ser ligero. Lo tuyo no me sirve, así que no me lo puedes enseñar. Ni yo a ti. 

¿Qué siento? ¿Qué sientes? Ésa es la varita de medición de cada uno. ¿Te gusta? ¿Eres feliz haciéndolo? ¿Te aporta lo que necesitas para estar en paz? ¿Te remueve la alegría, la pasión, el respeto, la plenitud, las ganas de comerte el mundo y lo que no es el mundo…? ¿O te vacía el corazón?

Estamos eligiendo constantemente si somos felices o no. Porque la felicidad no te busca, eres tú la que vas a por ella. 

¿Como para disfrutar o para adelgazar/no engordar? ¿Estoy con amigos para evitar estar sola o porque con ellos me siento ‘como en casa’? ¿Tengo pareja e hijos porque ‘es lo que toca’, ‘así son las cosas y así me las han contado’, o porque estoy enamorada y me nace de las entrañas parir otras? ¿Trabajo donde trabajo por subsistir, aunque me pegue cada noche de cada día de cada año las sábanas a la piel para no ir, aunque me aburra hasta la saciedad, aunque me enferme ese madrugar, aunque me ahoguen sus paredes y se me aplaste la honestidad cada vez que me digo ‘es que no hay nada más’? ¿O trabajo donde el dinero y la cantidad de vacaciones que tengo es lo que menos me importa?

¿Cuántas cosas haces al día por y para ti? ¿Sin ninguna obligación, sin otra razón más que la de ‘porque me gusta, porque me encanta o porque me da la gana’?

Estamos en una continua batalla con nosotros mismos y con el otro para alcanzar, para obtener, para conseguir. Más pasta, más músculos, más éxito, más éxtasis, más luz, más reconocimiento, más velocidad, más títulos, más medallas, más calma, más estabilidad, más confianza, más poder, más placer, más sabiduría, más tiempo. Comparándonos cuando ni siquiera sabemos Vernos.

Más de todo para no sentirnos menos en nada

Y creemos que si nos ‘esforzamos’ llegaremos a nuestra meta (llamada felicidad aunque esté enmascarada con otras etiquetas) cuando el esfuerzo, tal y como yo lo entiendo, implica una huida de lo que eres en ese momento, de lo que estás pensando y sintiendo. De tu Presente. De Ti. 

¿Me tengo que esforzar para vivir? ¿Para Amar…? 

Forzar-Es intentar meter a un elefante en el traje de una hormiga. Es evidente que por mucho que empujemos, estiremos, cortemos y peguemos, no le va a caber. 

Pues eso es lo que pretendemos hacer la mayoría. Vestirnos de Ángeles o Súpermanes en lugar de Seres Humanos. Aunque ello implique que nos rompamos en el camino una y otra vez.

A esa meta la llamamos Perfección, aunque la disfrazamos, de nuevo, con ‘la mejor versión de nosotros mismos’. Y es que Siempre lo estamos Siendo. Pero no somos conscientes de ello porque nos dicen, nos enseñan, nos publicitan, nos atropellan, con lo de que hay ‘algo MÁS’. Y vamos tan deprisa por la vida, nos hacemos tan poco caso, nos PARAMOS a observarnos tan poquito, que lo damos por sentado, por certeza, por ‘a ciencia cierta’. Cogemos la mochila con el kit de supervivencia y vamos a buscarNOS a un Futuro que nunca será HOY porque sólo respira en el mañana. 

¿Cómo vamos a encontrarnos si no cesamos de darnos vueltas?

De ahí viene la Creencia tan instaurada en nuestra sociedad de que ‘con esfuerzo lograremos lo que deseemos’, cuando es justamente ese esfuerzo lo que hace que no ‘nos lleguemos’. 

No podemos ser lo que no estamos siendo. Por mucho sudor y lágrimas con las que nos bañemos. Ante esto, sólo nos queda ACEPTARNOS tal y como somos en este instante. Con todo lo que nos gustaría arrancarnos de la memoria, de la piel, de la historia que nos contamos. Con todas nuestras alegrías y todos nuestros dolores. Con nuestros supuestos defectos. Con todas esas ‘cosas pendientes a retocar’, a iluminar…

¿Quién dice que tengamos que ser de otra manera? ¿Tu padre, tu madre, Dios, la espiritualidad, al que llamas ‘maestro’? ¿La sociedad, sus reglas, sus leyes, su ‘normalidad’? ¿Su ‘qué’? La sociedad somos nosotros. Tú , yo y el vecino. Nadie más. Nos echamos piedras sobre nuestra propia espalda. Así. Gratuitamente. Sin pedirnos permiso. Sin tener en cuenta lo mucho que pesan y lo mucho que nos arrastran hacia la apatia, la depresión, la ansiedad. Hacia ese pozo sin fondo, sin agua y sin Verdad. Cubriendo el tejado de nuestro Hogar de falsas apariencias en lugar de ‘Descubriéndolo’ para poder contemplar el brillo de las Estrellas que nos constelan.

El Amor hacia uno mismo empieza por ahí. Dejando de pelear con nuestros pensamientos, con nuestros miedos, nuestra rabia, nuestra envidia, nuestros celos, nuestros juicios, nuestra frialdad, nuestra dureza, nuestra impotencia, nuestro orgullo, nuestra exigencia, nuestra gula, nuestra avaricia, nuestra lujuria, nuestra pereza, nuestra promiscuidad, nuestra vulnerabilidad, nuestra escasez, nuestra mediocridad, nuestra cobardía, nuestra fealdad, nuestra culpa, nuestra personalidad, nuestra oscuridad. Y con la de los demás.

Dejar de esforzarnos por no sentir lo que ya estamos sintiendo y por no pensar lo que ya estamos pensando. Entre otras cosas, porque ya está sucediendo. Y lo único que conseguimos rechazándonos es frustración, sufrimiento y soledad por desear ser otra persona que no estamos siendo. Y que no tenemos por qué ser.

Respetar y RESPETARNOS.

Ni nadar contra corriente ni a favor de ella. Flotar. Sólo flotar. El río es el que nos lleva. No lo llevamos nosotros a él.  

♥ LAS ÚNICAS BATALLAS QUE GANAMOS

SON AQUELLAS QUE EVITAMOS ♥

bendita locura

ME LLAMAN LOCA


Me llaman Loca… por hablar de día con las estrellas, por soplarle al viento mis secretos, por bailar sobre la Luna mil y un boleros, por aullar de noche junto a los lobos, por acariciar el Sol con la punta de mis hielos.

Me llaman Loca por escuchar las miradas a todo trapo, por cantarle mis sueños a las notas musicales, por escribir en el Cielo cada uno de mis anhelos, por respirar cada día últimos alientos, por besar al Silencio con mis ‘te quieros’.

Me llaman Loca cuando me ven correr hacia Mí, cuando dibujo las pieles que aún he de beber, cuando abrazo las ramas que me han dado de comer, cuando me quito la ropa que no me deja Ver, cuando me abrigo de amaneceres, de caricias, de gotas, de olas, de brisas, de lluvias, de sonrisas, de carcajadas, de dulces vaivenes…

Me llaman Loca por jugar con las tormentas, por saltar por las nubes cuando el miedo me acecha, por regalarle a la Sombra los latidos que me sobran, por susurrarle a Dios que es hijo mío, por nadar entre los algodones que nunca engañan por muy sucios que estén, por gritarle a la Vida que no se rinda, por llamar Belleza a las arrugas de la vejez.

Me llaman Loca por Creer en la Paz, en la honradez, en la nobleza, en la humildad, en el Alma, en ‘la unión hace la fuerza’, en la sencillez, en el poder de la Soledad, en las Alas que no nos podemos tocar pero que ahí están, en la transparencia de la honestidad, en no hacer Nada para realizarlo Todo, en callar para otorgar, en el ‘no saber’ para poder aprender, en las brújulas internas, en el levantamiento de los Corazones de bienes…, en las pérdidas que te encuentran, en la ligereza de un pensamiento que vuela en libertad, en los orgasmos que tiemblan hasta las más profundas heridas, en que muera lo que ya no eres para que nazcas otra vez, en que te toquen las entrañas de vez en cuando para que no te olvides de que sigues Viva, en los instantes que TE eternizan, en los Amores que se versan, en las lágrimas hechas de papel.

A mí. Sí, a mí. ¡¡¡¡Me llaman Loca!!! Estos cuerdos altivos….

Por querer AMAR, por querer VIVIR, por querer SER y por nunca jamás dejar de SOÑAR.

Menuda Gran locura, ¿no?

de Emma Vázquez Publicado en SENTIRES Etiquetado como
respeto humildad

¿QUIÉN SOY YO PARA DECIRLE AL OTRO LO QUE TIENE QUE CREER?


DE MÍ HACIA MÍ.

¿Quién soy yo para decirle al otro que se vista de blanco, que no coma carne, que haga meditación y que deje de ver la televisión?

¿Quién soy yo para decirle al otro que no trabaje tanto, que deje de actuar como lo hace y que sus pensamientos no son los correctos?

¿Quién soy yo para decirle al otro que su religión es una farsa, que su Dios no existe, que sus oraciones están caducadas y que sus amuletos carecen de sentido?

¿Quién soy yo para decirle al otro que sus ‘portales numéricos’ están envueltos de miedo y que sus seguidores están ciegos?

¿Quién soy yo para decirle al otro que no sufra cuando está sufriendo, que no se enfade cuando está enfadado, que no juzgue cuando está juzgando y que no se culpe cuando se está culpando?

¿Quién soy yo para decirle al otro que no se cubra todo el cuerpo con una tela o que se tape cada una de las intimidades de su piel porque a mi mente le molesta tanta o tan poca desnudez?

¿Quién soy yo para decirle al otro que Haga más el Amor y eche menos polvos?

¿Quién soy yo para decirle al otro cómo tiene que Sentir, cómo tiene que tocar, que acariciar, que escribir, que hablar, que callar, que besar, que mirar , que respirar, que reír, que llorar, que cantar, que bailar, que educar, que votar, que morir, que soñar, que Vivir, que Pensar y que Amar?

¿Quién me creo que soy yo para CREERME que SÉ más que tú?

NADIE. No soy Nadie para decirle a alguien que no sea yo misma hacia dónde debe IR, por dónde pisar y con qué zapatos caminar.

SER, SER Y MÁS SER=Mostrar sin demostrar.

Mi dirección, mi latir, mi Corazón es mío. Tu dirección, tu latir, tu Corazón, tuyo. Los dos, igual de perfectos, igual de sabios, igual de maestros.

El Destino es el mismo para todos. Los caminos para llegar a Él, infinitos.

Humildad. Respeto. Aceptación

AMOR

DEJAR IR

EL DOLOR NO MIENTE


El dolor no miente. Te atrapa en su verdad. En cada esquina de tu Alma se cuela, con aviso o sin avisar . Nada puedes hacer para pararlo. Nada debes hacer para saciarlo. Sólo, permitirle Estar.

Se revuelca por todo tu pecho, desgarrando cada herida que se atreve a cruzarle la mirada. Haciéndola sangrar todo lo que le sobra para que pueda cicatrizar en Paz. Ni una gota de sangre le deja para saciar su sed de ‘recordar’. Y cuando ya no le queda nada por contar, la moja con sus lágrimas de niña abandonada y la acuna con su balancear. Hasta que se vuelve a dormir… Hasta que se llega a olvidar de si.

El Dolor te lleva de la mano hacia el Amor. Ése que pasa desapercibido cuando lo tienes acostumbrado. Cuando lo dejas de Ver de tanto haberlo mirado. Cuando crees que se ha muerto de tanto usarlo. Y es cuando se va, cuando desaparece de tu caminar, cuando lo reconoces. Cuando lo aprendes. Cuando sabes ‘de qué va’. Y en su ausencia, se presenta ante Ti. Entre los susurros de un ‘echar de menos’ que late en tu Corazón y los quejidos de un Silencio que se hace atronador.

El Amor, a veces se disfraza de tristeza para que te hagas consciente, no de lo que ya no tienes sino de lo quieres volver a ‘tener’. En positivo. Con una caricia de aprecio hacia ese dejar ir, ese soltar, que tanto te está mostrando. Que tanto te ha enseñado. Un Adiós vestido de los pies a la cabeza. De los que hacen que te quites el sombrero de lo bien hechos que están.

Un ciclo que Acaba de Empezar. Que se inicia con un final. Dejando un rastro de Vacío en su despedida. Como hacen todas cuando vuelan hacia otro lugar. Trayendo al Presente un pasado muy similar.

¿Otra vez? – me digo. Más de lo mismo. Pero para nada igual. Otras maneras. Otras formas. Otra Realidad. Otro asimilar. Más dulce. Más tierno. Más colocado en su sitio. Más fluido. Sin rechazos. Sin reclamos. Sin quejas. Sin culpas. Sin durezas. Sin dramas. Sin sufrimiento. Con Dolor, sí. Y con Vida. Con mucha Vida. Por delante, por detrás y, sobretodo, por Dentro. 

Permitiendo que se exprese a través de ti aunque te atraviese de nuevo el Alma con su respirar.

SINTIENDO, SINTIENDO, SINTIENDO.

Me repito: ‘No pasa nada. No puedes hacer nada. No controlas nada. No depende de ti. Algo nuevo está por venir. Ni mejor ni peor. Únicamente nuevo’.

El Dolor no miente. EL DOLOR NO MIENTE. El Amor que desprende su aroma cuando te toca, es la demostración de su Verdad.

Cuando algo se va es porque no podía quedarse. Una pareja, un amante, un trabajo, un sueño, una pasión, un amanecer, una amistad. Si retienes el agua de un río contra su voluntad, se estanca y se pudre. Y lo matas. Si lo Amas, lo dejarás nadar en Libertad.

‘Agua que no has de beber, déjala correr’

de Emma Vázquez Publicado en SENTIRES Etiquetado como
SABIDURIA CORAZON

LA SABIDURÍA SE EXPRESA A TRAVÉS DEL CORAZÓN


No es lo mismo conocer que saber. El conocimiento habita en la mente. El Saber en el Corazón.

Yo puedo conocer todas las leyes del Universo. Cada uno de los mantras, de los ritos, de los chakras, de las asanas, de las filosofías, de las maestrías, de los devas, de los Dioses, de las Sagradas Escrituras, de las pócimas más mágicas. Puedo memorizarlo, recitarlo, cantarlo, escribirlo, repetirlo, dibujarlo, estudiarlo y hasta proclamarlo a los 4 vientos allá por donde vaya. Pero si no lo Siento con el Corazón, es como si no supiera nada. 

Decir ‘Te Amo’ no es AMAR. Decir ‘Todos somos uno’ no es Espiritualidad. 

Hace no mucho tiempo, creía que mi verdad era la Verdad. Que mi camino recorrido era el que se TENÍA QUE seguir. Y me molestaba, me cabreaba, que algunos, ‘conociendo’ tanto, supieran tan poco. Y que enviaran mensajes para mí obsoletos y erróneos para ‘regresar al hogar’, para instaurar la Paz en el interior de cada uno de nosotros y, de este modo, en el Planeta.

No entendía cómo personas que llevaban tanto tiempo en ese mundillo seguían comportándose del mismo modo prácticamente que cuando empezaron. No cambiaban. No evolucionaban. Se empapaban de historia, de libros, de charlas, de talleres, de sanaciones energéticas, pero era como si ‘por un oído les entrara y otro les saliera’. De puertas para adentro… todo seguía igual.

No lo aceptaba. Y no lo hacía porque CREÍA que era un tema de responsabilidad, de coherencia, de honestidad. ‘Si no eres ejemplo de, no vayas de’. Junto con mi exigencia de SER, claro.

Hasta que poco a poco, primero, me he ido relajando, Humildificando, desPerfeccionando, y segundo, me he dado cuenta que cada uno de nosotros tenemos un camino propio, con una personalidad, un carácter determinado que necesita de unas experiencias y de unos aprendizajes diferentes según el tipo de energía que tenga la persona. Que a mí no me sirva, me aburra, encuentre innecesario o caduco ‘lo que sea’ no quiere decir que eso mismo sea lo mejor para otro según su estado consciencial Presente. Y viceversa.

No era para nada realista porque di por hecho que mi Realidad era la misma para todos y que no hacía falta ‘ir al Tibet de retiro’ para encontrarse. Cuando a la que no le hacía falta (después de haber ido) era a mí (mi realidad actual que no tiene por qué ser la tuya).

Y muchos de mis artículos, de lo que expresaba por escrito y hablado, era entorno a esto. Ahora veo que es absurdo INTENTAR EVITAR que el otro sufra para que aprenda que no es necesario sufrir para Aprender a Amar, a amarse. No se puede enseñar lo que sólo uno, a través de sus experiencias, de sus decisiones, puede aprender, integrar, iluminar.

No hay tiempos. Cada uno tenemos el nuestro. Un año, una década, una vida, mil vidas, un Instante… Nadie lo sabe porque es de esas ‘cosas’ que están fuera de nuestro alcance. De esos misterios sin resolver que hacen que la Vida sea tan Bella, tan sorprendente, tan indomable, tan incontrolable.

¿Te imaginas saberlo todo de Todo..? ¡Qué coñazo! Los sueños desaparecerían porque sabríamos cómo conseguirlos. Y qué sería de este Mundo sin Los Soñadores…

No tengo ni idea de cómo desperté del sueño en el que me encontraba. Seguramente, siga dormida aún. Pero ahora sé que existe esa posibilidad. Antes, ni la contemplaba.

‘De repente’, empecé a Sentirme diferente. Empecé a SENTIRME. Cada día un poquito más. A los 18 años, que fue cuando comencé a escribir, mencionaba al Alma como si supiera lo que era. Sólo sabía de cuerpos, mentes y emociones. Pero de eso (que cada uno lo llame como quiera) que no puede ser descrito, que sólo puede SER Sentido, tan profundo, tan íntimo, tan infinito y eterno, no tenía ni idea. Pero ahí estaba. Estando sin estar.

No podemos quitar vendas. Ni siquiera las nuestras. ¿Por qué un día entiendo algo que ayer o hace 5 minutos no entendía? ¿Qué es lo que hace que tengamos esos ‘clics’? NO LO SÉ. Y dudo mucho que algún día lo sepa. Pero yo, Emma, no soy. Porque si no, hubiese elegido no sufrir todo lo que he sufrido. Hubiese elegido el camino ‘fácil’, por el que ahora transito, mucho antes.

¿De verdad, alguien CREE que los que están sufriendo desean sufrir y no salir de esa situación? (no hablo de dolor emocional, que ése, según mi sentir, va implícito en la Vida y no nos escapamos nadie a no ser que tengamos el Corazón encuevado). Yo no. Nadie quiere sufrir. Yo no quería sufrir todas las veces que lo he hecho. 

Sufrir implica un rechazo a ‘algo’: a lo que estás sintiendo, a una situación, a ti… Y aprender a no sufrir requiere aprender a aceptar, aprender a fluir, aprender a confiar. En definitiva, re-aprender a Amar.  Y eso, no se hace de un día para otro porque es lo que nos han enseñado, transmitido antes incluso de ser paridos. Es cómo nos han/hemos educado, a lo que estamos acostumbrados, lo que tenemos instaurado en nuestra memoria, en nuestro ADN, en nuestras creencias de lo que Es y lo que no Es correcto. ‘Normal’.

Nacemos, gateamos, caminamos, corremos y volamos…

Yo pretendía que el que estaba gateando, corriese. Que la crisálida fuese mariposa ‘sin pasar por’. 

De ahí la importancia del Respeto hacia el ‘momento’ en el que estamos cada uno de nosotros. El no juicio y la no condena, en la que yo he caído muchas veces (y sigo haciéndolo de vez en cuando o de cuando en vez…). Porque no es que no queramos Ver, SER. Es que todavía no podemos. Los ‘pasos’, los tiempos, están para algo.

También creía que habían demasiados terapeutas, demasiados ‘maestros’, demasiadas teorías, demasiados tipos de sanaciones, demasiada ‘ayuda’. Demasiados Síes para tan pocos Noes. Porque para mí, la mejor ayuda, la mejor guía está en uno mismo. Y cuanto más hubiese fuera, menos acudiríamos dentro. Ir al Interior siempre nos cuesta más. Pero también aprendí que si están es por algo. Que nada sobra. Que el día que lo haga, desaparecerán. Cuando toque. No antes. Que por mucho que yo Creyese (y creo absolutamente), confiase, en que el Ser Humano puede sanarse solito, con su propio Poder, sus propias herramientas, si él no lo Cree, no hay nada que hacer. Y hasta que no lo haga, nunca serán ‘demasiados’.

Vivimos lo que necesitamos. Cada uno lo suyo. Y hasta que no lo Sentimos con el Corazón, no lo aprendemos de verdad. Por muchas veces que lo hayamos leído, escuchado y visto.

El silencio es mucho más sabio que las palabras.

Lo que estás sintiendo es lo único que podrías sentir, si no… sentirías otra cosa. Ésa es una de las pocas Certezas que existe, si es que existe alguna…

Escalón a escalón, volverás a Ti = Sentir tu Esencia. No tu personalidad ni tu nombre ni tu identidad mental.

Todo está bien. Todo está bien…

 

SUSPIROS DE AMOR

¿CUÁNTO AMOR HAY ENCERRADO EN UN SUSPIRO?


De esos que te tragas para que no se dé cuenta de que te mueres por besarla, por acariciarla, por rozar sus pensamientos con la yema de tus dedos, por escuchar cada uno de sus sentimientos con tu piel despierta, por desvanecerte dentro de sus infinitas miradas de mujer salvaje y eterna…

Un Suspiro de los que el viento se lleva muy lejos… Tan lejos que nadie osaría ir a buscarlo porque se perdería en el intento.

Un Suspiro de los que se encierran en el baúl de los secretos… Secretos que cuando son ‘desvelados’, la noche se llena de luces, de sombras y estrellas errantes. Todas deseando SER… por fin reSUELTAS.

Un Suspiro que se derrama en el Silencio para no ser descubierto. Que se disfraza de Sueño de los de ‘quizás algún día’. Que vaga moribundo entre besos ajenos por si aparece alguna fisura y se puede colar Dentro.

¡Cuanto Amor hay encerrado en un ‘Te Quiero’ no expresado!

¿A dónde irá ese temblor que aparece cada vez que la miras y te congela la razón? ¿Bajo qué sábanas se abrigarán las lágrimas que ahogan tus ganas de abrazarla? ¿Quién será el amante bandido que te robe las migajas de tu Corazón herido?

Los latidos escondidos son malos consejeros. Te guían hacia laberintos repletos de salas de espera de las que nunca sales y jamás te encuentras. Te susurran fantasías tan reales que te duermes respirando los múltiples orgasmos que te mojan de alevosía y ensañamiento, y los polvos que te echa tu propio remordimiento. Tan mágicos como fugaces. Tan extáticos como ‘si te he visto no me acuerdo’. Tan espléndidos como miserables.

Y te quedas rendida ante tus mentiras de pacotilla con tal de que tus Ojos de ‘ciega enamorada’ no la pierdan de Vista.

Pero es que es tan Bella, pisa tan fuerte y camina tan dulce por cada una de sus heridas, que no eres capaz de abrirles la puerta a las mariposas que te hacen sentir tan alocadamente llena. Porque si se van volando, también se la llevan a Ella. Y aún no puedes. Aún no… Es demasiado pronto para abandonar ese dolor que te mantiene tan cerquita de su Esencia. Tan envuelta en el perfume de su Voz.

Quieres sufrir un poquito más con su Ausencia y seguir poniendo ‘patas parriba’ esa Vida que tenías tan dormida. A ver si así, cuando su recuerdo te deje tirada por tanto agotamiento y desesperación, puedas agarrar con las dos manos cada Suspiro que emane de tus entrañas y Amarlos de nuevo con toda tu Alma. Sin ningún tipo de condición. En absoluta rendición.

De momento, no estoy preparada para deshacerme de todo el caos que me provoca.

Prefiero seguir buscándola entre mis más profundos anhelos y mis tan evidentes ‘echares de menos’.

Aunque Ella siga sin darse cuenta… Aunque Ella, ni tan siquiera me Vea.

Quizás, algún día, en otro no-tiempo, con un cuerpo distinto, una nueva Energía y unas Alas más veloces… pueda alcanzarla.

‘QUIZÁS… ALGÚN DÍA’

de Emma Vázquez Publicado en SENTIRES Etiquetado como
VIDA HISTORIAS

DETRÁS DE CADA VENTANA HAY UNA HISTORIA


Cuando era pequeña (y ahora también) e iba en el autobús, me quedaba mirando a la gente de la calle imaginando qué historia habría ‘detrás de’ y me fascinaba el sentir la cantidad de vidas que hay dentro de la Vida. 

Cuando nos relacionamos con otra persona no tenemos ni idea de cómo ha sido su infancia, su adolescencia. De si ha sido educada en el respeto, la tolerancia, la bondad, la honestidad, la honradez. De si sonreía cuando se iba a dormir o llenaba su almohada de lágrimas. De si le leían cuentos o la cartilla. De si jugaban con ella o si era la indiferencia su única compañía. No sabemos si ha tenido unos padres, una familia, que la haya amado. No sabemos si ha tenido padres… 

No nos paramos ni un momento a empatizar con los demás. A ir más allá de lo que aparentan. De sus muros, de sus máscaras, de sus durezas. Sólo sería necesario escuchar con el corazón para que todos nuestros disfraces se vinieran abajo. Y con ellos, todos nuestros juicios, nuestras incomprensiones, nuestras críticas y nuestras no aceptaciones.

Nos miramos a los ojos pero no nos Vemos. Y no lo hacemos porque tenemos miedo a reconocernos en el otro. A descubrir nuestras mentiras, nuestros secretos. Ésos que o nos pudren por dentro o algún día acaban saliendo. 

Hay tanto, pero tanto, de lo que no somos conscientes, que desconocemos…

Y se nos da tan mal callar como hablar. Hablamos cuando debemos callar y callamos cuando es necesario hablar. Es todo un aprendizaje. Aprender a elegir la humildad, la compasión, el amor, antes que el orgullo y el ‘falso honor’. Aprender a que nuestro silencio sea el mejor consejo que podamos ofrecer. Que un abrazo sana más que mil terapias. Que una caricia hace que se te descongele el Alma. Que un ‘Te Quiero’ siempre se dice a tiempo.

Todos tenemos una Historia que contar. ¿O no? Claro que sí. Y todas se llevan la palma, para bien o para mal o para mitad y mitad. Es la historia que nos ha Creado y, a la vez, la que nos hace seguir caminando y recreando una nueva día tras día. Que nadie te haga Creer que es la definitiva porque no es verdad. 

Tu última historia será la que escribas cuando tus ojos no se vuelvan a abrir más. Ni antes ni “después”. Mientras tus latidos sigan jugando con la vida, puedes editar lo que te dé la gana. Si algo no te gusta, ‘pasa página’. Puedes volver a empezar las veces que desees. Incluso en el mismo día. Puedes cambiar de Sueños cada noche. ¿Dónde pone, quién dijo, que debíamos Sentir siempre lo mismo? Es imposible.

SIEMPRE, siempre fue demasiado tiempo y NUNCA, demasiado poco…

La paciencia es una virtud que pocos conocen. Porque para tener paciencia, antes hay que tener mucha paciencia… 

Pero, de eso se trata, ¿no? De re-aprender lo que en Esencia ya sabemos pero que hemos borrado de nuestra memoria y sustituido por otras nuevas que nos mantienen anclados en una opción de realidad cuyas lecciones pasan por el sufrimiento. Y a ellas vamos de cabeza, inconscientemente. Por la vía difícil sin ni tan siquiera darnos cuenta que hay otro cartel al lado que pone: ¡Sin pagar peajes!

Y los pagamos. Ya te digo yo si los pagamos… ¡Muy caros! Y muchos, estando en bancarrota…

La mayoría seguimos ciegos. Pero lo importante no es llegar a tener rayos ultravioletas en la mirada, sino ser Conscientes de que lo que vemos seguramente no es la Verdad. Que nuestra verdad no es absoluta por muy sabios que nos creamos. Que todo saber del Ser Humano tiene un límite porque por muy ilimitados que seamos… seguimos siendo muy Limitados…

No hay más ciego que el que no sabe que lo es.

Yo, por si acaso, me voy a poner en duda (aunque a veces mi chulería y mi impertinencia me lleven de la mano) no vaya a ser que la esté cagando y me Crea que estoy perfumando la Tierra. 

Porque eso de Salvar a algo o a alguien, ¿quién se lo inventó? ¿Dios…?

AMAR. Quería decir AMAR. ‘Amarás al prójimo como a ti mismo’. Lo de salvar, nos lo inventamos nosotros. 

No hay mayor salvación que la de permitirle al otro la libertad de perderse para que se pueda Encontrar gracias a sus herramientas, a su poder. No al tuyo. No al mío (eso no quiere decir que le pegues una patada en el pecho para que su autoestima se caiga por un precipicio ‘obligándola’ a volar).

Respetar las decisiones de cada uno por mucho dolor que veamos en ellas. Y Estar. Simple y sencillamente, Ser y Estar. Eso es, para mí, el verdadero AMOR.

Detrás de cada Ventana, hay una historia. Igual que la tuya. Igual que la mía. O mucho peor… 

¿No va siendo hora ya que dejemos de Juzgar? Al menos, lo podemos intentar…

de Emma Vázquez Publicado en SENTIRES Etiquetado como