ME SOBRA TU PIEL

Cada vez que te abrazo, tu piel se me hace eterna. Tan suave, tan frágil, tan delicada, tan infinita. Tan de algodón… ¡Y no me malinterpretes, cariño! La adoro. La Amo. La ansío cada segundo de mi primer y último aliento. Cada caricia, cada roce, cada temblor. Pero mis latidos… ¡Oh, mis latidos! Están ahí……